Lugo Románico: Un patrimonio único

La Diputación de Lugo forma parte de la Asociación Ruta Transrománica, reconocida como itinerario cultural por el Consejo de Europa, que trabaja con el arte románico europeo y la promoción de este tipo de rutas. Supone la puesta en valor del patrimonio cultural de este territorio y un gran apoyo para la candidatura de la Ribeira Sacra a Patrimonio de la Humanidad.

La Ruta Transrománica de Lugo, el tercer itinerario cultural de estas características establecido en España, se compone hasta el momento por diez iglesias pertenecientes a diez ayuntamientos diferentes de la Ribeira Sacra, situados en el sur de la provincia. Esta selección es una representación del abundante románico de la región.

La iniciativa de esta ruta nace de la Deputación de Lugo, circunstancia que le otorga valor frente a la la candidatura de la Ribeira Sacra como Patrimonio de la Humanidad, cuya posible concesión por parte de la UNESCO se conocerá en 2021.

En esta zona existen hasta 47 iglesias románicas por lo que en los próximos años se agregaran otros monumentos a esta ruta inicial.

San Xoan da Cova (Carballedo)

El origen de esta iglesia se encuentra en el siglo XII, cuando se construyó en ese lugar un monasterio de monjas benedictinas aprovechando los restos de una iglesia prerrománica anterior. De este inicial monasterio se conserva hoy día la iglesia, cuya fachada norte reutiliza la portada del cenobio. Cuando se construyó el embalse de Os Peares fue necesario trasladar el edificio para evitar su inundación.

Tiene una planta rectangular dividida en dos tramos y ábside semicircular. La puerta principal se compone con un arco de medio punto levemente apuntado con arquivoltas y presenta capiteles con decoraciones con motivos vegetales. En el tímpano podemos ver una inscripción en la que se menciona al donante que hizo posible la obra.

Santa María de Nogueira de Miño (Chantada)

Aunque fue construida en estilo románico en el siglo XII, hoy día se pueden contemplar elementos añadidos en épocas posteriores. Tiene una sola nave rectangular con cubierta a dos aguas y un ábside de forma cuadrada cubierto con una bóveda de cañón.

Dentro podemos ver un arco triunfal de medio punto, ligeramente apuntado, situado sobre columnas con canecillos y capiteles decorados. Dentro, la portada sur tiene un carácter románico muy marcado. Tiene un arco de medio punto con arquivoltas y capiteles con decoración de motivos generales. En el tímpano hay una cruz griega que se enmarca en el interior de una circunferencia y mochetas con cabezas de animales.

La fachada principal sufrió una gran reforma en el siglo XVIII pero aún conserva un rosetón románico en el que se aprecia la transición al gótico. En el interior de la iglesia hay una serie de pinturas murales de los siglos XV y XVI de gran interés en los que se aprecia el Juicio Final y la Resurrección cuyo autor es conocido como el “Maestro de Nogueira”.

San Pedro de Ribas Altas (Monforte de Lemos)

Esta iglesia fue construida en granito en el siglo XII y cuenta con una sola nave abovedada y una cabecera semicircular que tiene capiteles figurados. Tanto esta cabecera como los muros laterales cuentan con contrafuertes y canecillos.

La fachada principal que vemos hoy día no es realmente románica sino una reforma que se llevó a cabo en el siglo XVIII. En el interior de la iglesia hay pinturas murales que representan diversas escenas relacionadas con el Juicio Final.

San Facundo de Ribas de Miño (Paradela)

A principios del siglo XII, la reina Doña Urraca ordenó destruir el puente sobre el río Miño situado en Portomarín. Por ello, los monjes benedictinos instalan aquí su monasterio con el fin de poder cruzar en barca a los peregrinos que tenían como destino Santiago de Compostela.

Uno de los elementos más destacados de esta iglesia es su cabecera semicircular. El interior del monumento tiene una bóveda de seis arcos de piedra que se unen en una sola clave. En su exterior liso se ven restos de una articulación primitiva con columnas adosadas. En los muros interiores podemos ver pinturas realizadas en el siglo XV.

Colegiata de San Xoán o San Nicolás (Portomarín)

Esta iglesia del siglo XIII se encuentra en el Camino Francés hacia Santiago de Compostela. Sin embargo, este no es su emplazamiento original ya que a mediados del siglo XX tuvo que ser trasladada por la construcción del embalse de Belesar.

Es una iglesia-fortaleza con nave única y cabecera semicircular que se cubre con una bóveda de cañón apuntada. Destaca el rosetón que hay sobre el arco triunfal que da acceso al ábside y que otorga de una gran iluminación al interior de la iglesia.

La parte superior de la fachada principal cuenta con almenas y el gran rosetón calado. Ya en la portada vemos la figura del Pantócrator, quien se encuentra rodeado por los 24 ancianos del Apocalipsis tocando sus instrumentos musicales. En el muro norte se encuentra la Anunciación y, en el sur, una figura con mitra y casulla.

Santa María de Torbeo (Ribas de Sil)

Esta iglesia se sitúa en el románico tardío puesto que sus orígenes se encuentran en un monasterio benedictino del siglo XIII, al cual se añadió una sacristía en el siglo XVI y dos capillas laterales en el siglo XVII. La pila bautismal de granito del interior, sin embargo, está datada a finales del siglo XII, y tiene una inscripción y decoración geométrica.

El arco triunfal apuntado sobre dos capiteles que da acceso al presbiterio es de corte románico. Además, cuenta con una cabecera de tramo recto cubierto con una bóveda de crucería y un remate semicircular que se cubre a su vez con una bóveda de horno.

Ya en el exterior, destaca la decoración a base de arcos de medio punto con moldura ajedrezada y los capiteles con zoomorfos.

Santo Estevo de Ribas de Miño (Saviñao)

Esta iglesia del siglo XII es uno de los mejores ejemplos del románico gallego rural y se vincula, debido a su estilo, a los talleres del Maestro Mateo. Se compone de una nave rematada por un ábside decorado con nichos semicirculares, motivos vegetales y rosetas, junto con algunos arbotantes en el exterior. En los muros interiores descubrimos una Epifanía de época medieval.Su fachada se inspira en el conocido Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela. Cuenta con un enorme rosetón y una cripta inferior que ayuda a salvar el desnivel del terreno en esta zona. Tiene tres vanos en los que destaca la arquivolta interior del central en la que aparecen figuras con instrumentos musicales y elementos vegetales.

Santa María de Proendos (Sober)

Aunque el origen de esta iglesia se encuentra en el siglo XII, sufrió una gran reforma durante el siglo XVIII. De su aspecto inicial conserva la portada con el arco de medio punto, el arco triunfal y el presbiterio. En el interior de la cabecera destacan unas pinturas murales realizadas en el siglo XVI.

Santa María de Taboada dos Freires (Taboada)

Al igual que otras iglesias construidas en el siglo XII de estilo románico, este monumento fue reformado, en este caso ya en el primer tercio del siglo XX. De la construcción original destaca la portada principal que conserva un relieve en el que aparece Sansón con el león. A su lado, hay una inscripción con el nombre “Pelagio”, maestro constructor al que se atribuye la construcción de la iglesia en el año 1190.

Monasterio de Santa María de Ferreira (Pantón)

Este monasterio de Madres Bernardas tuvo carácter familiar hasta que en el año 1117 fue donado a la orden de Cluny. Más tarde, ya en el año 1175, las monjas adoptaron la normativa cisterciense.

El edificio se construyó a lo largo de varias etapas. La iglesia en sí pertenece al siglo XII pero el claustro es del siglo XV y, el resto del conjunto, del siglo XVIII. La iglesia obedece a la normativa románica con su nave rectangular y el ábside semicircular.

El arco de acceso al ábside tiene capiteles decorados al igual que los que encontramos tanto en el interior como en el exterior de la iglesia. El claustro se divide en dos cuerpos articulados mediante arcos de medio punto y alberga el sepulcro de la condesa doña Fronilde, abadesa del monasterio en el siglo XII.

El itinerario que forman este conjunto de iglesias favorece la presencia de un turismo de calidad que no solo respeta la riqueza patrimonial de la zona sino también el entorno natural en el que se encuentran estos monumentos.

Gracias a esta iniciativa, el románico de Lugo y en concreto, de la Ribeira Sacra, se pone al nivel de los mejores exponentes europeos otorgándole a la zona una gran visibilidad y reconocimiento. Sin duda, esto atraerá a un gran número de turistas cuya afluencia contribuirá a la creación de empleo y la estabilidad de la población.

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