Lleida en invierno. ¡Hay que vivirla!

 

Viajar a los Pirineos de Lleida en invierno significa nieve pero también un montón de actividades complementarias que aportan cultura y gastronomía a la diversión que vamos a encontrar en las montañas. Por todo ello, muchas familias con hijos elegimos Lleida como destino de nuestras escapadas invernales.

Lleida es perefcto para escapadas invernales en familia. Autor: Tot Nòrdic

La naturaleza se abre camino en los Pirineos permitiéndonos escapar del ambiente a veces asfixiante que tenemos en las ciudades, en especial si procedemos de algún lugar masificado donde es difícil tomar aire. Eso es precisamente lo que podemos hacer en este lugar: escapar del estrés, de la rutina, volver la mirada hacia las montañas y respirar hondo sin pensar en nada más.

Los bosques, ríos y caminos, incluso quienes viven allí, tienen un carácter acogedor arraigado en las tradiciones, sin que ello quiera decir que están anticuados. La nieve y el frío son una forma de vida para ellos y tan solo con una charla podemos aprender mucho de ellos y sus experiencias.

Las cumbres de los Pirineos superan los 3.000 metros de altitud así que funcionan como una especie de muro al norte de Cataluña. Allí encontramos flora de todo tipo, pinares, hayedos, robledales… según el clima y la altura del terreno ya que en esta zona de los Pirineos se encuentran el clima atlántico y el mediterráneo continental, por lo que hay inviernos muy fríos y veranos frescos y suaves.

Cafetería en Boí Taül. Autora: Iolanda Sebé

Las comarcas que podemos visitar en el Pirineo de Lleida son Alt Urgell, la Alta Ribagorça, la Cerdanya leridana, el Pallars Jussà, el Pallars Sobirà, el Solsonès y la Val d’Aran, lugares que se llenan de gente en los meses de invierno ya que siempre hay algo que hacer allí. Las familias encontraremos un montón de actividades pensadas para nosotros y para disfrutar de los paisajes invernales así que solo tenemos que estar dispuestos a pasarlo bien y a dejarnos maravillar por la naturaleza que nos rodea.

Sant Climent de Taüll, en La Vall de Boí. Autor: Francesc Tur

Montañas Llenas de cultura

Y a esta naturaleza tan increíble tenemos que sumar la historia del lugar cuya herencia bebe en los baños termales romanos, en las iglesias medievales con mil años a sus espaldas y en los exploradores del siglo XIX. Todo ello, cómo no, conjugado con una deliciosa gastronomía tradicional con unos productos autóctonos exquisitos, algunos de ellos dotados con el distintivo de Denominación de Origen Protegida (DOP ) e Indicación Geográfica Protegida (IGP).

Empezamos por las iglesias románicas de Vall de Boí que llevan 21 años formando parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Este conjunto medieval de los siglos XI-XII formado por ocho iglesias y una ermita ha recibido ya más de dos millones de visitas. Entre todas destaca la iglesia de Sant Climent de Taüll y su pantocrátor, aunque el que veremos será un mapping proyectado contra la piedra ya que el original está en el MNAC (Museu Nacional d’Art de Catalunya).

Iglesia de Sant Just i Sant Pastor de Son. Autor: Oriol Riart

Además, existen una cincuentena de museos en el Pirineo de Lleida dedicados a mostrar diferentes facetas de las montañas que nos rodean desde un punto de vista arqueológico y etnológico. El Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici es el único parque nacional de Cataluña y en él encontraremos espacios didácticos perfectos para que los niños aprendan y descubran la diversidad de flora y fauna que hay allí.

En la Val d’Aran encontraremos el Ecomuseo Çò de Joanchiquet, que nos mostrará cómo vivía la gente de la zona antes de que empezaran a llegar hasta allí elementos modernos como, por ejemplo, la electricidad. En el Pallars Sobirà tenemos que visitar el Ecomuseo de los Valls d’Àneu. En el Alt Urgell tenemos el Museo de los Almadieros para conocer cómo era la tradición de navegar por los ríos de la zona. Y para los amantes de la fauna más colorida tenemos el increíble Museo de las Mariposas de Cataluña, también en el Pallars Sobirà.

Clases de esquí en Espot. autor: Oriol Clavera

Relax y salud

Ya hemos hablado de las bondades de la naturaleza de los Pirineos de Lleida y ahora toca mencionar las opciones que encontraremos para cuidarnos en mente y cuerpo, manteniendo la sintonía con un lugar tan especial. Nos referimos a los balnearios ya que la oferta termal en la zona es numerosa y de mucha calidad.

Esta tradición romana se mantiene en el balneario de Caldes de Boí, los Banhs de Tredòs, las aguas termales de Arties, las termas de Les y el Banys de Sant Vicenç. las aguas sulfurosas que brotan de estas placas tectónicas tienen propiedades minerales que revitalizarán nuestro cuerpo y nos ayudarán a renovarnos por completo antes de regresar a nuestro hogar.

Astroturismo

Observar los cielos nocturnos es una actividad que cada vez buscamos más y que no es tan fácil de encontrar ya que no todos los firma­mentos ofrecen las mismas posibilidades. En este sentido, el Pirineo cuenta con una localización fantástica tanto en el Parque Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, así como la Sierra del Montsec, reconocidos con la certificación de Reserva Starlight. También hay miradores destacados en el Espot, dentro de la estación de esquí, en Vilaller en la cabeza del pueblo y en Vall de Boí, junto a la ermita románica de Sant Quirc de Durro.

La hora de comer

A la hora de sentarnos a la mesa veremos que el papel predominante lo tiene la carne, herencia de otros tiempos en los que hacía falta mucha energía para salir a trabajar a la intemperie en minas, prados y bosques y combatir el frío invernal. Por eso, encontraremos carnes de caza acompañadas con verduras y legumbres de la zona que nos ayudarán a reponer fuerzas. Algunas recomendaciones son la ternera de los Pirineos Catalanes, el pollo de corral, el cordero, la trucha de río, los patés, la escudella, la olla aranesa o el trinchado.

Pero esto no se acaba aquí ya que no podemos dejar de probar sus productos lácteos, auténticos tesoros de la gastronomía de los Pirineos leridanos. En el Alt Urgell y la Cerdanya encontramos deliciosos quesos elaborados con leche fresca de vacas frisonas autóctonas así como mantequilla.

Si nos gusta el vino tenemos a nuestra disposición la Denominación de Origen Costers del Segre que se extiende a lo largo de siete territorios de la cuenca del río Segre y del Pirineo leridano. En toda esta zona se practica una viticultura moderna e innovadora y única y sostenible al mismo tiempo.

La localidad de Gavàs nevada. Autor: Oriol Riart

Pueblos con carácter

Pasear por los pueblos del Pirineo nos ayudará a conocer su esencia mientras descubrimos a pie su historia y sus tradiciones. El lado más rural de la Val D’Aran se encuentra en Bausen y Canejan aunque también podemos visitar Arties, Inha o Bagurgue. Ya en la Alta Ribagorça tenemos Taüll con el título “Poble amb Encant” de la Agència Catalana de Turisme.

Vayamos a la Cerdanya leridana, a Prullans, para encontrar paz y paisajes de alta montaña. Ya en Pallars Jussà podemos ir a Llimiana para tener unas vistas maravillosas del pantano de Terradets. En el Pallars Sobirà descubriremos la tradición más pura en las casas de piedra y las iglesias de Farrera al igual que en la Vall de Cardós, con sus rutas. En el Alt Urgell tenemos Os de Civís bordeando Andorra y con un aura llena de encanto.

Mushing en La Cerdanya. Autor: Oriol Clavera

En el Solsonès descubriremos dos tesoros: el conjunto monumental de Sant Esteve de Olius y Sant Llorenç de Morunys y su entorno natural en el que se ve el pantano de la Losa del Caballo.

Por supuesto podemos visitar las capitales de comarca donde también encontraremos cultura, tradición y características propias de cada sitio. En el Val d’Aran, en Vielha, encontraremos uno de los centros deportivos más importantes del Pirineo, el Palai de Géu. Allí todo gira en torno a la montaña y a la nieve pero también hay espacio para la historia y la cultura gracias a sus museos y a la iglesia de Santa María de Mijaran.

En Sort, en Pallars de Sobirà, veremos los restos medievales del Castell de Sort. Ya en Tremp veremos la basílica de Valldeflors y el puente de Sant Jaume. En La Central descubriremos el patrimonio industrial del Pallars Jussà y en la capital de la Alta Ribagorça, Pont de Suert, realizaremos un paseo mágico por los puentes que cruzan el Noguera Ribagorçana.

En Pont de Suert podemos pasear por su casco antiguo: la Plaza Mayor, la Plaza Mercadal, la Església Vella y el Palau Abacial. De ahí podemos pasar a la catedral de Solsonès, símbolo de este municipio y que se une a los restos de la muralla y las torres medievales. La Seu d’Urgell tiene su tesoro principal en la catedral románica de Santa María que contrasta con las instalaciones olímpicas del Ràfting Parc y el conjunto histórico urbano.

Y todavía hay mucho más que descubrir en el Pirineo de Lleida. Sus montañas milenarias han sido testigo de las culturas y civilizaciones que han pasado por allí y tanto el deslumbrante y blanco puro del invierno como el fresco y suave verde del verano están dispuestos a recibirnos con los brazos abiertos.

Las familias con hijos, que buscamos el descanso y la evasión pero también entretenimiento y diversión, encontramos allí un destino perfecto lejos de las masificaciones y en un entorno natural que tendrá efecto en nuestro cuerpo pero también en nuestra mente. Sin duda, un lugar al que ir y regresar en más de una ocasión para seguir descubriendo sus secretos.

www.aralleida.com

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