Blanes: ir para querer volver

Blanes, en la provincia de Girona, es uno de esos lugares llenos de encanto a los que siempre se quiere regresar. Situada en el comienzo de la Costa Brava, esta localidad conjuga los aires modernos de los tiempos que vivimos con la tradición de unas gentes que viven unidas al mar y a la tierra. Por ello, es tan grande como para no tener ni un minuto de aburrimiento pero tan pequeña como para seguir manteniendo su esencia.

El turismo familiar cuenta con un gran protagonismo en Blanes pues durante generaciones ha sido elegida por los padres con hijos como destino de vacaciones. Esto nos garantiza que allí encontremos todo tipo de actividades, servicios e instalaciones tan válidos para los mayores como para los pequeños. De hecho, Blanes cuenta con la primera certificación de Destino de Turismo Familiar que se dio en la Costa Brava.

Playas para todos

El mar es el gran protagonista de Blanes y es quien le confiere buena parte de su carácter. Cuatro kilómetros de costa salpicada de pequeñas calas nos esperan para descansar, nadar, jugar en la arena o practicar deportes náuticos. Estas playas son galardonadas cada año con la bandera azul de calidad, garantía de que vamos a encontrar una costa limpia y bien cuidada, dotada de todo tipo de servicios.

La Cala Treumal está situada al norte del municipio y a pesar de que es muy pequeña, tiene una personalidad muy genuina. Sus arenas doradas se rodean del paisaje de Pinya de Rosa, declarado Paraje Natural de Interés Nacional. Esta cala es un pequeño paraíso en el que encontrar la tranquilidad y la paz que buscamos durante nuestras vacaciones.

La Cala Sant Francesc o Cala Bona es una de las más recomendadas para las familias con niños debido a sus dimensiones y lo fácil que resulta su acceso. Cuenta con una gran extensión de arena rodeada de pinos y se encuentra delimitada a ambos lados por rocas. Allí, podremos bucear para ver los peces y otras especies acuáticas que se mueven por la zona.

La Punta de Santa Anna también es conocida popularmente como Platja dels Capellans ya que está situada debajo de El Convent. Se trata de una pequeña playa de guijarros de superficie reducida pero que es perfecta para los aficionados al snorkel ya que ofrece muchas posibilidades para disfrutar de esta experiencia.

La Playa de Blanes está situada en pleno centro de la ciudad, junto al puerto. Aquí es donde podremos pisar los primeros metros de arena de la Costa Brava. La calidad tanto de la arena como de sus aguas ha hecho que sea una de las playas más populares de la zona. Para rematar todas las virtudes que tiene, desde ella podremos contemplar el castillo de Sant Joan vigilando desde lo alto.

La Playa de S’Abanell está considerada como la playa grande de Blanes y se encuentra junto a Sa Palomera, la gran roca que entra al mar y marca el inicio de la Costa Brava. Esta playa tiene una longitud de más de dos kilómetros y llega hasta la desembocadura del río Tordera donde encontraremos la zona más turística de Blanes y todos los servicios que ofrece.

Disfrutar de la naturaleza

El patrimonio natural de Blanes es conocido internacionalmente en especial debido a sus dos espectaculares jardines mediterráneos llenos de elegancia y romanticismo. Pero aquí no se acaba todo ya que también existen otros lugares de la localidad con paisajes tan especiales que nos conducirán a la tranquilidad y a la calma.

El Jardín Botánico Marimurtra, Bien de Interés Nacional, contiene 4.000 especies distintas de cinco continentes así que es como tener el mundo entero a nuestro alrededor. Cuando estemos allí, hay que visitar el Templet de Linnée, un monumento arquitectónico que representa a la perfección a la Costa Brava y que se ha convertido en un símbolo de ésta.

Pero no solamente hay especies vegetales en Marimurtra sino que también hay multitud de insectos y pájaros distintos que se aprovechan en el propio jardín. Por ejemplo, veremos las gallinas del huerto ecológico, el hotel de los insectos o los nidos de los pájaros. De esta forma, nuestros hijos aprenderán que en la naturaleza todo está conectado.

El otro maravilloso jardín que no tenemos que perdernos es el Jardín Tropical de Pinya de Rosa donde descubriremos una de las poblaciones de cactus más grandes de Europa que acoge a más de 7.000 especies de todo el mundo. Este jardín, además, se encuentra dentro del Paraje Natural de Interés Nacional de Pinya de Rosa, uno de los lugares de Blanes que mejor caracteriza la personalidad y la identidad de sus habitantes.

Turismo activo

El mar, además de proporcionar momentos de relax, de juegos y de descanso, también ofrece una oportunidad para disfrutar de la práctica de deportes náuticos y acuáticos en familia. Existe un gran número de empresas que ofrecen actividades y experiencias que se adaptan a todas las edades y condiciones y en las que siempre estaremos acompañados y asesorados por grandes profesionales.

Hoy día en Blanes podemos disfrutar de cursos de vela, kayak, paddle surf, windsurf, submarinismo, pesca deportiva o snorkel. Y si, además, nos aparece realizar una excursión náutica, tenemos la posibilidad de hacer excursiones en crucero o alquilar una embarcación con o sin patrón para una jornada en el mar en compañía de los nuestros.

El Club de Vela de Blanes es una institución histórica en la ciudad con décadas de trayectoria a su espalda y que hoy día ofrece todo tipo de servicios náuticos de la mejor calidad. Además, es el organizador de varios eventos de talla internacional que lleva el nombre de Blanes más allá de los límites del mar Mediterráneo.

Pero también podemos divertirnos y practicar deporte en tierra firme. Si nos gusta el senderismo, encontraremos varias rutas señalizadas y un camino de ronda que recorrer al ritmo que prefiramos. Además, hay dos caminos, los Grans Camins de l’Aigua, que tienen una longitud de 8 y 18 kilómetros respectivamente. Todas estas rutas nos permiten disfrutar de los encantadores paisajes de Blanes, tanto los de interior como los de costa, por lo que son una excelente ocasión para pasarlo bien al aire libre en familia a la vez que seguimos conociendo esta localidad.

Y, por supuesto, los amantes de la bicicleta también tendremos la ocasión de practicar cicloturismo. Desde Blanes hay una extensa red de carreteras secundarias y pasos de montañas que han servido para diseñar varias rutas en las que fundirnos con el paisaje mientras hacemos deporte de forma divertida.

Un pasado sorprendente

Blanes tiene a sus espaldas más de 1.000 años de historia que podemos ir descubriendo poco a poco mientras caminamos por sus calles y vamos descubriendo sus monumentos. Este paseo nos irá llevando de una época a otra y nos ayudará a comprender quiénes fueron los que ayudaron a crear y a formar la ciudad que conocemos hoy día.

El casco histórico es el mejor lugar para comenzar a conocer Blanes. Allí vamos a recorrer calles modernas llenas de ocio y comercios pero también veremos los vestigios de la aldea de pescadores que dio origen a la ciudad y que sirvió como lugar de vacaciones de los burgueses catalanes. Además, también veremos las casas ochocentistas y los vestigios del gótico catalán en varios edificios.

Si subimos a la montaña de Sant Joan descubriremos los restos del castillo y la ermita de los siglos XI y XV respectivamente. Además, esta localización es un gran mirador ya que desde allí tendremos una visión completa de Blanes y de la Costa Brava sur, unas vistas tan bellas que muchos artistas han encontrado la inspiración allí.

El castillo de Sant Joan fue construido en el siglo XII sobre los restos de fortificaciones anteriores. Debido a la situación tan estratégica en la que se encontraba, se convirtió en un punto principal de vigilancia del mar desde el que se ha visto navegar a piratas y corsarios. Además, como apuntábamos antes, las vistas desde este edificio son inmejorables y hacen que merezca la pena la subida hasta allí.

El Convent de Blanes fue construido en el siglo XVI y está considerado como uno de los lugares más privilegiados de la Costa Brava desde tiempos históricos debido a su situación en la punta de Santa Anna que hace que el mar le bañe los pies. Este edificio está considerado de interés nacional y paisajístico, y en él se celebran bodas y eventos.

Saboreando Blanes

Otra forma de deleitarnos con esta localidad es mediante el sentido del gusto, especialmente después de haber derrochado energías bien en la playa, bien en cualquiera de las rutas de senderismo o conociendo la historia de la ciudad. Blanes destaca por los genuinos sabores de sus productos proporcionados todo el año gracias al trabajo de pescadores y payeses.

De hecho, uno de los atractivos de la ciudad es ir a visitar uno de sus mercados y pasear por los puestos de fruta y verdura, así como ir a comprar en las pescaderías del pueblo y visitar el puerto y la lonja. El ambiente es animado, abierto y acogedor y nos permitirá conocer de primera mano cuáles son los mejores productos y sabores de Blanes.

Y para degustar por completo la esencia de Blanes, nada mejor que paladear alguno de sus productos singulares y marcados por la calidad y la personalidad propia. No hay que dejar de probar las cervezas Marina y Popaire, los cavas Laviret y Ses Vernes, el vino blanco de Cal Correu o el vino espumoso de Coral Marine Sea Drink que se macera bajo el agua del mar. Y para los golosos, nada mejor que los dulces de Ca L’Orench, la miel y la mermelada de Marimurtra y las alubias del ganxet que tienen denominación de origen.

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