Caminos naturales: Andar el paisaje, entrenar los sentidos

Una de las opciones para divertirnos que más escogemos las familias es pasar un día al aire todos juntos. No solo es una actividad saludable sino que, además, permite crear recuerdos que nos acompañarán siempre. Por ello, nos encanta la idea de los Caminos Naturales, redes de senderos en toda España que son seguros para ir con niños ya que no son motorizados. Podemos recorrerlos a pie o ir todos juntos en bicicleta mientras disfrutamos del paisaje.

Los Caminos Naturales son más de 10.200 kilómetros de vías que no se usan y que han sido acondicionadas para practicar senderismo y ciclismo, poniendo al mismo tiempo en valor los paisajes y el patrimonio de las zonas por las que pasan. De esta forma, se atiende una cada vez más creciente demanda de lugares naturales en los que poder practicar este tipo de deportes.

Prácticamente cualquier itinerario de los que escojamos están preparados para los más pequeños de la casa independientemente de su edad. Sin embargo, para que esta actividad sea agradable para todos y evitar problemas, es recomendable elegir bien el camino a recorrer para que el niño no se canse o le resulte demasiado pesado. Al final, nosotros, los padres, somos quienes mejor conocemos a nuestros hijos y podemos saber qué es lo que más les va a gustar o entretener. Aquí hemos hecho una selección que os puede ayudar.

Camino Natural del río Rivera de Acebo

Este recorrido se sitúa en Cáceres, en plena Sierra de Gata, y se compone de siete sendas. Todas ellas comienzan en el área recreativa conocida como El Jevero donde encontraremos piscinas naturales en las que darnos un baño antes o después de emprender cada una de las rutas.

La primera es la Senda del embalse del Prado de las Monjas y podremos disfrutar de sus fuentes de agua potable y de un embalse que nos aguarda al final. Las piscinas están unidas por un puente que se eleva por encima del río.

La Senda del Mirador de la Ventosa nos ofrece el paisaje de los valles del arroyo de Arroguijo y del río Rivera de Acebo mientras caminamos entre brezos, jaras y piornos. Además, nos permitirá ver en el horizonte la cumbre del pico Jálama, la más alta de la Sierra de Gata.

La Senda de los Puentecitos de la cascada de la Cervigona nos llevará por caminos junto al río en los que podremos ver saltos de agua gracias al terreno de pizarra. Iremos siempre de forma paralela al río disfrutando de su cambiante paisaje de brezos, alisos y otras especies que suelen crecer en las riberas. Al final del sendero veremos los restos de un edificio que fue una antigua fábrica de luz.

La Senda del Puerto de Castilla Norte o del Mirador de La Cervigona comienza y termina en sendos miradores por lo que es perfecta para admirar el paisaje de la zona al igual que la Senda del Puerto de Castilla Sur. El Camino de Castilla, al que pertenecen estas sendas, es uno de los más antiguos ya que cuenta con varios siglos de existencia.

La Senda de las piscinas de Rivera de Acebo tiene en su recorrido áreas de descanso en las que poder parar a tomar un tentempié con comodidad. Además y como indica su nombre, recorre las tres piscinas de la zona por lo que es muy adecuada para hacer en verano y poder darnos un baño.

Por último, la Senda del arroyo de La Jara del Rey asciende hasta el Mirador de la Cervigona y está recomendada para niños mayores debido a la pendiente. Ésta se oculta en algunos tramos debido a la vegetación y el barro puede entorpecer el recorrido. Desde la senda se puede acceder al Mirador de la Cervigona o regresar al área recreativa.

Camino Natural Ruta dels Molins d’Aigua

Este camino es muy especial ya que muestra de una forma muy didáctica la relación que el hombre tiene con el agua en la naturaleza. Además, transcurre por el valle del río desde el lecho hasta las zonas más elevadas, lo que nos permite disfrutar del paisaje desde distintas perspectivas. Durante el trayecto veremos distintos molinos de agua entre los que destacamos el Molí Goçalvo ya que es perfecto para parar un rato a descansar los pies.

También veremos huertos tradicionales en los que constatar que el agua también colabora en la alimentación del hombre ya que se mueven directamente por la fuerza del río. Tras cruzar un puente de piedra veremos un curioso lavadero sobre una acequia, otra forma en la que el hombre se relaciona con el agua y una oportunidad para hablarles a nuestros hijos de cómo era la vida décadas atrás.

Algo que va a gustar mucho a los niños son las ruinas de un complejo de molinos que se usaban de forma secuencial, es decir, desde el más alto hasta el más bajo, para aprovechar así la energía del agua. Más adelante y tras cruzar un puente, encontraremos un área recreativa en la que parar a descansar y a recuperar energía.

Además, tras cruzar el río en la última etapa de este camino, veremos un ejemplo de paso de agua rústico construido para salvar una de las acequias que hay situadas de forma paralela al río. Justo antes de llegar al final del camino, encontraremos también el último molino de la senda.

Camino Natural Vía Verde Valle del Almanzora

Situado en Almería, este camino es perfecto para recorrerlo en bicicleta y especialmente por aquellos que aún no tienen demasiada experiencia en el cicloturismo. Por lo tanto, si nuestros hijos acaban de aprender en montar en bici, puede ser una buena ocasión para que demuestren lo que saben y perfeccionen su estilo.

En este camino recorreremos los pasos que durante décadas atravesaban los cargamentos de mineral de hierro; por eso la ruta comienza en una antigua estación y pasa por lugares como antiguos cargaderos, las construcciones de piedra en las que finalizaban los cables que transportaban las vagonetas desde las minas.

En el área de descanso El Mirador podremos reponer fuerzas mientras admiramos el paisaje que ofrece el valle del Almanzora antes de continuar el camino. Tras dejar atrás algunos cultivos de olivo llegaremos a la estación de Serón, una de las más importantes de la zona y cuyos edificios han sido rehabilitados. Uno de ellos es un bar-restaurante así que es una buena ocasión para parar a comer.

Unos kilómetros más adelante, en la estación de Tíjola, no solo encontraremos más sitios para comer sino que además hay un parque infantil para que los niños puedan jugar un rato antes de continuar la marcha. Tras más ramblas, puentes y túneles nos sorprenderá la escultura de “la mujer del Almanzora” y después de un descenso, habremos completado la ruta.

Camino Natural de la Ribeira Sacra

El nombre de este camino situado entre Ourense y Lugo no está puesto al azar y es que el apelativo de “sacra” hace referencia a los numerosos edificios religiosos que podemos encontrar a lo largo de su recorrido. De hecho, se pueden visitar hasta 18 monasterios en total además de disfrutar de paisajes espectaculares. Por último, no podemos dejar de aprovechar la ocasión para probar su vino Ribeira Sacra con Denominación de Origen.

Este camino se divide en varias rutas. La primera de ella es la Ruta de Parada de Sil al Monasterio de Santa Cristina que transcurre a lo largo de varias subidas y bajadas hasta llegar a la ermita de San Antonio. Desde allí pasaremos junto a la impresionante panorámica de los cañones del río Sil hasta llegar al Monasterio de Santa Cristina al que se accede descendiendo entre una corte de antiguos castaños.

La Ruta principal transcurre desde el Monasterio de Santo Estevo hasta la Ermita Virxen do Monte. Este camino comienza entre pinos, robles, abedules, retamas y tojos y nos conducirá por distintos senderos hasta llegar a la ermita Virxen do Monte y el prado que la rodea. Es una buena zona para descansar ya que no solamente hay una fuente agua potable sino también distintas mesas en las que poder organizar un picnic.

Una vez que hayamos repuesto fuerzas, el camino continúa hasta la antigua fortaleza de Penedes do Castro para disfrutar de unas magníficas vistas sobre el valle del Sil y el monasterio de Santo Estevo. Este edificio, al que se accede entre robles y castaños, ha sido transformado recientemente en Parador Nacional. Más adelante, en el puente de la estación de San Estevo, habremos llegado al final de la ruta.

La Ruta de Meiroás – Melón Baixo comienza con una visita a los hórreos tradicionales que hay en la plaza principal de Meiroás. Si seguimos la ruta atravesaremos un bosque de robles centenarios y ascenderemos hasta llegar al pueblo de Casanova, desde donde accederemos a una senda poblada de castaños y robles. De hecho, éstos últimos nos irán acompañando a lo largo de todo el recorrido hasta que finalicemos en la plaza donde hemos comenzado.

La Ruta de Arcos es bastante breve pues apenas transcurre en un kilómetro y medio. Sin embargo, también tiene encantos como el camino de piedra por el que comienza la ruta y en el que se pueden ver las huellas de los carros que pasaron por allí durante siglos. Caminaremos con tranquilidad entre prados y robles disfrutando del paisaje con calma, ya que es una ruta adecuada para ir con niños muy pequeños o que puedan cansarse pronto.

Por último, la Ruta de San Xoán de Cachón comienza al oeste del monasterio de Santo Estevo y, tras pasar bajo él, atravesaremos un sendero que transcurre entre castaños. Los árboles se diversificarán según avancemos y veremos también robles, madroños y alcornoques. Tras atravesar dos arroyos por encima de sendos puentes de madera, llegaremos a un bosque de eucaliptos. Una vez que bajemos unas escaleras situadas en forma de zigzag llegaremos hasta la carretera en la que finaliza esta ruta.

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