Cáceres. Todo incluido para familias

 

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Cáceres es una provincia que guarda sorpresas en cada rincón. La cultura y la naturaleza se dan de la mano en una región conocida por la amabilidad de sus habitantes y por una gastronomía tradicional deliciosa. No esperemos más para ir rumbo hacia allí con nuestra familia y conocer qué es lo que nos tiene reservado esta tierra.

Dentro de la provincia de Cáceres vamos a distinguir tres territorios distintos, cada uno de ellos con su propio sabor e identidad. Para empezar tenemos los Territorios Unesco, donde encontraremos las Reservas de la Biosfera de Tajo Internacional y Monfragüe, el Geoparque Villuerca-Ibores-Jara, el Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe, mucha historia en forma de puente romano, dólmenes y fósiles y la gastronomía más dulce.

Seguimos el camino por el Norte de Cáceres, donde encontraremos comarcas en las zonas más altas de la provincia, bosques, mucha agua y productos tan característicos como la cereza del Jerte DOP o el pimentón de La Vera DOP. Por último tenemos las Tierras de Cáceres y Trujillo, con sus grandes conjuntos históricos, sus aves esteparias, las bellas zonas de regadío y, por supuesto, el mejor jamón ibérico. Pero vamos a conocer más en profundidad estas tres zonas.

Norte de Cáceres

Lo primero que nos llama la atención al entrar en este territorio es su atrevido paisaje, que cambia de forma y se mueve desde los 250 metros de altura de las vegas de los ríos hasta los más de 2400 metros de altura de la zona occidental del Sistema Central. Una vez que empezamos a pasear por las calles de algunas de sus localidades podremos admirar su arquitectura popular basada en la madera de castaño, la piedra y el adobe. Algunos de estos pueblos son Pasarón de La Vera, Trevejo, Gata, Cabezuela del Valle o Garganta la Olla y los encontraremos si recorremos la provincia desde Castilla hasta el límite con Portugal.

Dentro de este territorio es imprescindible el barrio judío de Hervás, integrado en la Red de Juderías de España y donde se celebra el festival de Los Conversos desde hace casi tres décadas. De los judíos pasamos a los romanos en el yacimiento de Cáparra y su característico arco tetrápilo sobre la antigua Vía de la Plata, ruta comercial y camino de peregrinación compostelano. Allí podremos disfrutar de las aguas termales de los Baños de Montemayor. Por último, un poco más al sur volveremos a encontrarnos con Roma en los restos de la ciudad de Augustobriga.

Pero esperad porque aún queda mucho más por ver, como el Monasterio de Yuste, residencia de Carlos V en sus últimos meses de vida, y los recintos amurallados de Galisteo, Granadilla, Coria y Plasencia.

Ahora vamos en busca de la naturaleza, y empezaremos por la Reserva Natural Garganta de los Infiernos, situada en el Valle del Jerte y poblada por bosques de robles y castaños. Allí el agua forma pozas naturales en las que nos podemos bañar en las épocas de más calor y atrae a aves como el abejero europeo o el mirlo acuático. En la reserva hay varios senderos que podemos recorrer en familia disfrutando del paisaje y del aire puro.

Si queremos un poco de emoción y aventura podemos hacer piragüismo, paddle surf, kayak o vela, y si preferimos algo más tranquilo, nos apuntamos a una ruta fluvial en barco.

En todo el territorio de Norte de Cáceres encontraremos rutas de senderismo por la Vía de Plata, antiguas vías ferroviarias o caminos históricos como la Senda de Buñuel. También podemos ir a los centros BTT que hay en Sierra de Gata, el Valle del Jerte o Cáparra para practicar ciclismo de montaña, tengamos experiencia o no, ya que las rutas están homologadas y muy bien señalizadas.

¡Y llegó la hora de comer! El producto estrella de esta zona son las cerezas del Valle del Jerte DOP, a las que se suma el aceite de oliva virgen extra Gata-Hurdes DOP de la variedad manzanilla cacereña, la miel, los embutidos y los asados de cabrito y cordero.

Territorios UNESCO

Cambiamos de territorio y, con él, de paisaje. Ahora tenemos ante nosotros paisajes de piedra cuarcita que han hecho que la zona Villuercas-Ibores-Jara haya sido reconocida Geoparque Mundial y que Tajo Internacional y Monfragüe fueran nombradas Reserva de la Biosfera por su diversidad biológica.

Empezamos a conocer este territorio paseando por el puente romano de Alcántara, uno de sus grandes reclamos ya que tras dos mil años todavía sigue sirviendo como paso por encima del río Tajo. Y seguimos caminando por la historia en el Monasterio de Guadalupe, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y una auténtica joya del gótico mudéjar. Además, podemos aprovechar para visitar la localidad de Guadalupe y su Conjunto Histórico Artístico.

Ahora retrocedamos en el tiempo visitando los dólmenes de la zona de Valencia de Alcántara, piedras enormes y asombrosas que nos permitirán explicar a nuestros hijos que en ese lugar vivía gente hace milenios. Y para que terminen de alucinar, vayamos a conocer fortalezas como la de Cabañas del Castillo o el castillo de Monfragüe. Desde ellas, además, tendremos unas vistas increíbles del territorio. Vamos a la Reserva de la Biosfera de Monfragüe, una zona natural protegida en la que ver buitres leonados, águilas, búhos y más de 1500 especies vegetales de carácter mediterráneo. Y, por supuesto, también debemos visitar la Reserva de la Biosfera Tajo Internacional, que es trasnfronteriza y ocupa parte de España y Portugal, y que permite disfrutar de los paisajes de los dos países al mismo tiempo.

Allí encontraremos senderos que recorrer a pie o en bicicleta para disfrutar de la vegetación de la ribera del Tajo mientras hacemos algo de ejercicio al aire libre. También podemos acudir a cualquiera de las Vías Verdes y caminos naturales que hay en este territorio para caminar, correr, ir en bicicleta o tan solo pasear en familia.

Para hacer algo diferente, podemos visitar el Centro de Interpretación de la Cueva de Castañar de Ibor, donde aprenderemos todo sobre las formas de las estalactitas, estalagmitas, coladas, flores… Y si lo que preferimos es disfrutar del agua en todas sus vertientes nos podemos bañar en las piscinas naturales, practicar pesca deportiva o dar un paseo en barco por las orillas del Tajo.

Y, como siempre, terminamos sentándonos a la mesa a comer. En esta ocasión degustaremos el queso Ibores con Denominación de Origen Protegida (DOP), la miel de Villuercas Ibores, también DOP, y el delicioso vino Ribera del Guadiana DOP. Por supuesto acompañaremos estos manjares como embutido ibérico de cerdos alimentados con bellotas en las dehesas cacereñas: lomo, morcilla, chorizo…

Tierras de Cáceres y Trujillo

Nos situamos ahora en la zona centro-sur de la provincia. Aquí encontramos un horizonte perfilado por la sierra, los Conjuntos Históricos Artísticos de Trujillo y Cáceres y las zonas de regadío del Guadiana.

Por supuesto comenzamos por visitar la ciudad de Cáceres, un impresionante Conjunto Histórico Patrimonio de la Humanidad. Además de la historia, la cultura y la gastronomía, Cáceres cuenta con fiestas y eventos a lo largo del año que la convierten en una ciudad llena de vida.

De ahí pasamos a Trujillo, con sus palacios medievales, su castillo, la iglesia de Santa María La Mayor y la plaza Mayor, una plaza llena de vida que acoge eventos como su famosa Semana Santa o la Feria Nacional del Queso.

Pero para plaza la de Garrovillas de Alconétar, que no en vano fue reconocida como Mejor Rincón de Extremadura en 2018 en buena parte gracias a los pórticos de su plaza mayor y al palacio de los condes de Alba de Aliste. Además, en esta localidad veremos también un corral de comedias, la judería, dos iglesias y el convento de San Antonio de Padua.

Y seguimos descubriendo maravillas cuando llegamos a la Basílica visigoda Santa Lucía del Trampal en Alcuéscar, una construcción altomedieval del siglo VII d.C. que pertenecía a un monasterio y que fue levantada sobre edificios prerromanos y romanos.

Ahora vamos a deleitarnos con los paisajes de Los Barruecos, en Malpartida de Cáceres, donde la roca granítica y las charcas acogen a numerosas cigüeñas blancas, águilas, abejarucos y demás aves que hacen que este lugar sea perfecto para practicar birding. Y es que uno de los puntos estrella de este territorio es precisamente la observación de aves, existiendo incluso Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) urbanas de Cáceres, Trujillo y Garrovillas que cuentan con nidos de estas especies en sus edificios.

Por supuesto, estando en este territorio la Vía de la Plata no es de extrañar que encontremos caminos por los que pasear tanto a pie como en bicicleta. Además, también podemos practicar senderismo en los caminos naturales del Tajo y en el Corredor Cáceres-Badajoz.

Sí, ha llegado el momento de comer. Sobre la mesa tenemos un jamón Dehesa de Extremadura DOP en Montánchez y una botella de vino Ribera del Guadiana DOP. Por supuesto, no puede faltar una Torta del Casar DOP con buen pan de leña. También podemos disfrutar de los higos, los tomates, la tenca frita y la patatera, que tiene incluso su propia Fiesta de Interés Turístico en Malpartida.

Y así es como llegamos al final de este recorrido por la provincia de Cáceres y sus tres territorios. Como ves, se merece no una sino varias visitas para poder disfrutar con calma de todo lo que tiene preparado para las familias con hijos. No pierdas más tiempo y elige por dónde vais a empezar a conocer la provincia.

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