La Palma: el verano más especial

La isla de La Palma es uno de esos destinos de los que es imposible cansarse porque cada estancia allí se convierte en una aventura diferente. Por eso, hay que volver y descubrir los tesoros y secretos que contiene La Palma y que nos proporcionarán diversión y recuerdos increíbles para toda la familia. 

Una de las características principales de La Palma es la variedad que podemos encontrar en sus paisajes gracias a su gran diversidad medioambiental. Hay playas de arena negra, vegetación frondosa, profundos barrancos, paisajes volcánicos… por lo que seremos capaces de vivir muchas aventuras distintas en escenarios absolutamente especiales y naturales.

Estos climas y paisajes están debidamente protegidos y son Reserva de la Biosfera por lo que encontramos parajes en los que prácticamente no se encuentra la mano del hombre. La posibilidad de poder movernos por una naturaleza amable en compañía de nuestra familia y de crear recuerdos imborrables ya es motivo suficiente para planificar unas vacaciones en la isla de La Palma.

La Palma, además, disfruta de un clima privilegiado que favorece que no tengamos que esperar a una fecha determinada para solazarnos con todo lo que nos ofrece la isla. Sus temperaturas constantemente suaves y primaverales facilitan que la estancia sea mucho más agradable para nuestros hijos y, por tanto, para nosotros mismos. Ni pasaremos un excesivo calor en verano ni tampoco tendremos frío en invierno.

En esta ocasión, queremos hacer hincapié en varias actividades para disfrutar este verano en La Palma y que harán que nuestras vacaciones sean inolvidables. Preparaos para un nuevo recorrido por esta isla tan especial que siempre abre los brazos de par en par para recibir a las familias con hijos.

Playas y piscinas naturales para todos

Las playas de La Palma son especiales y no porque lo digamos nosotros sino porque se trata de espacios abiertos al ocio, tranquilos y con muy poca afluencia de gente. Esto hace que sean lugares muy apropiados para quienes viajamos con niños ya que sus aguas con puras, cristalinas y tranquilas.

¿Qué significa esto? Que no estaremos en playas abarrotadas a las que hay que acudir bien temprano por la mañana para coger sitio y que disfrutaremos de la calma que necesitamos para descansar de verdad. Además y para añadir más encanto a las playas de La Palma, su arena es de color negro, algo que va a sorprender a nuestros hijos, ¡y también a nosotros mismos!

La playa de Santa Cruz de La Palma es una de estas playas de arena negra en la que recomendamos encarecidamente observar alguno de sus espectaculares amaneceres en la medida de lo posible. La playa de Puerto Naos, por el contrario, destaca por la belleza de sus atardeceres y también por los servicios útiles de los que dispone como autobuses, restaurantes, alojamientos, tiendas, oficina de turismo y farmacia.

La playa del Charco Verde, la playa de la Zamora y la playa Echentive tienen en común también sus preciosos atardeceres y además, ésta última se encuentra próxima a la mítica Fuente Santa, que no está abierta al público por trabajos de adecuación.

Por último, sumamos a nuestras recomendaciones la playa de Tazacorte y su fina arena negra. Junto con Puerto Naos y Charco Verde, ha sido galardonada con la bandera azul y es ideal para dar largos y tranquilos paseos. Además de estas, también Los Cancajos y Bajamar han recibido la bandera azul.

De hecho, os recomendamos disfrutar de cualquiera de estas playas no solamente jugando con sus finas arenas negras o con un baño en sus aguas cristalinas sino también paseando en familia por la orilla del mar disfrutando del estupendo clima de la isla de La Palma y probando cualquier plato de la gastronomía canaria a base del mejor pescado de la zona, las famosas papas “arrugás” y vino blanco o cualquiera de las cervezas artesanales de la isla.

Pero es que además de estas playas tan especiales, en La Palma encontramos un buen número de piscinas naturales, pequeños recodos llenos de magia cuya formación se la debemos a la erosión que la fuerza del mar ejerce en el paisaje. Destacan las piscinas naturales de La Fajana en la costa de Barlovento y las del Charco Azul en la costa de San Andrés y Sauces.

Astroturismo: la magia de las estrellas

 El astroturismo es una experiencia que no debemos dejar pasar y mucho menos en la isla de La Palma, donde las condiciones medioambientales son más que óptimas para la contemplación de un cielo nocturno sin contaminación lumínica. De hecho, son precisamente esas características medioambientales las que han hecho que La Palma sea considerada Reserva de la Biosfera cuyo culmen es el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente.

El Observatorio de Roque de los Muchachos, situado a 2.400 metros de altura, es el punto más alto de la isla de La Palma desde el que observar el cielo nocturno. Elevado por encima de un auténtico mar de nubes, se caracteriza por su atmósfera limpia y tranquila a la que el océano aporta una gran estabilidad.

Para mantener estas condiciones inalterables, la isla de La Palma ha sido nombrada primera Reserva Starlight del mundo tras recibir en el año 2012 el reconocimiento como Destino Starlight. No se trata tan sólo de observar las estrellas sino de comprender su importancia, descubrir la cultura que las rodea y reconocer sus valores naturales y paisajísticos.

Existen diversos miradores astronómicos en la isla de La Palma como Llanos del Jable, Llano de la Venta o La Muralla y nuestra elección dependerá directamente de nuestras preferencias. Algunos están situados junto a un acantilado, otros cerca del mar o en un valle…

El paisaje será distinto según el mirador que escojamos pero en todos ellos la experiencia será única. Podemos redondear la noche con la compañía de algunas de las empresas que se encargarán de que pasemos una velada inolvidable aprendiendo acerca de las estrellas y el cielo nocturno. Y si queremos algo especial de verdad, siempre podemos hacer una ruta de senderismo nocturna: veremos la estrellas al mismo tiempo que recorremos los caminos en un ambiente distinto del habitual.

Hay empresas de la isla que ofrecen servicios de observación de estrellas, quizás la opción más conveniente si queremos entender todo lo que vemos.

También podemos disfrutar del cielo nocturno por nuestra cuenta si nos alojamos en alguno de los hoteles o casas rurales de la isla provistos de telescopios y todo el equipo necesario para mirar las estrellas. Eso sí, es recomendable tener nociones de astronomía.

Descubriendo la cultura y la historia

Y por supuesto, no podemos dejar de lado toda esa faceta cultural que encierra la isla de La Palma y merece ser descubierta. Tratándose de un lugar que ha sabido mantener sus tradiciones, algo que ha convertido a esta isla en un sitio único, merece la pena acercarse a su patrimonio histórico y artístico para terminar de fusionarnos con la Isla Bonita.

El Museo Arqueológico Benahoarita es uno de los primeros lugares que tenemos que visitar para comprender la historia de la isla y la cultura de sus antepasados, los benahoaritas. Allí veremos objetos usados por ellos, conoceremos su hábitat y costumbres e incluso podremos acercarnos a una auténtica momia para tener cerca a un benahoarita.

El Parque Arqueológico Cueva del Tendal nos llevará de paseo por el pasado de la isla gracias a una impresionante cueva de habitación de 60 metros de ancho. Junto a la Cueva del Tendal se encuentran otras cuevas de menor tamaño distribuidas por el barranco configurando todo un espacio de viviendas en las que también se encuentran grabados rupestres además de restos de cabañas y necrópolis.

El Centro de Interpretación de las Cavidades Volcánicas Caños de Fuego nos muestra otro aspecto de la isla muy importante en su historia y en su paisaje tan especial. Aquí descubriremos en qué consiste el tubo volcánico que podremos ver durante la visita y también las cavidades volcánicas de esta zona que configuran el paisaje y el ecosistema de esa zona de la isla.

El Museo Insular está localizado en el Real Convento de la Inmaculada Concepción de Santa Cruz de La Palma, un edificio del siglo XVI único en la isla ya que no existen más construcciones conventuales que se conserven íntegros. No tenemos que perdernos su sección de Ciencias Naturales en la que veremos aves, mamíferos, reptiles, peces, minerales y corales de todo el mundo.

No podía faltar en la isla un Museo Naval en el que veremos una colección de objetos históricos que muestran la importancia de la navegación en la historia de La Palma. Este museo tiene además un gran atractivo y es que está situado en el interior de la reproducción de una carabela del siglo XV. Podremos pasear por sus cubiertas y contemplar el mar como si fuéramos auténticos marineros.

Por último y como curiosidad, recomendamos una visita al Museo de Interpretación del Gofio (MIGO) localizado en el antiguo Molino de Las Tricias. Allí podremos conocer el proceso del gofio, el elemento más especial y reconocible de la gastronomía canaria hecho a base de harinas de cereales que han sido previamente tostados, de donde surge su característico color marrón.

www.visitlapalma.es

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