Formentera. Luz y tranquilidad para disfrutar en familia

 

La isla de Formentera pone toda su magia a disposición de las familias con hijos. Sus aguas tranquilas, de un increíble turquesa y con una temperatura templada son perfectas para que nuestros hijos se bañen y jueguen sin peligro. Pero no solo nos esperan el sol y la playa en Formentera.

Solo se puede llegar a Formentera en ferry, lo que no hace sino aumentar su apariencia de paraíso natural al que no llega el ruido y el estrés del resto del mundo. Su naturaleza nos invita a dar paseos tranquilos y a buscar la serenidad pero también a sentirnos activos compartiendo rutas en bici o caballo o practicando cualquier deporte acuático.

Aguas azul turquesa

Ese tono azul turquesa de las aguas que rodean Formentera es casi hipnótico y es difícil que no nos quedemos maravillados ante la limpieza y transparencia que vemos en todas sus playas. ¡Hasta los niños se muestran llenos de ganas de bañarse en ellas! Esas aguas cristalinas junto a la fina arena blanca convierten a las playas de Formentera en un auténtico paraíso donde apenas se ve la mano del hombre.

La responsable de estas aguas tan especiales es la posidonia acuática, una planta marina mediterránea considerada Patrimonio de la Humanidad desde el año 1999. Es uno de los valores naturales más preciados de la isla de Formentera ya que esta planta forma auténticas praderas submarinas.

Por desgracia, la posidonia se encuentra en peligro a causa del gran número de embarcaciones cuyas anclas y cadenas destrozan el fondo marino de forma progresiva. Por ello, desde Formentera se está promoviendo el uso de boyas ecológicas que impiden que la posidonia sufra cualquier tipo de daño. A través del proyecto Save Posidonia se pueden realizar acciones dedicadas a la conservación y protección de esta planta.

Centro de Interpretación de Can Marroig

Ya que la naturaleza es la protagonista en Formentera no podemos dejar de visitar el Centro de Interpretación del Parque Natural de Ses Salines de Ibiza y Formentera en Can Marroig, un espacio en el que los niños podrán experimentar de forma sensorial la fauna y la flora de Ses Salines: tocar para percibir las texturas de plantas y animales, escuchar los sonidos de la naturaleza…

Además, podremos ver fotografías de las distintas especies vegetales y animales que hay en el parque natural para que conozcamos su enorme biodiversidad. Incluyen imágenes del paisaje submarino con un efecto muy divertido que simula el mar, como si estuviéramos bajo el agua.

Y después de visitarlo, contamos con un amplio bosque de pinos a cuya sombra podemos tomar un descanso y hacer un picnic para coger fuerzas y jugar en los columpios.

Recorriendo el interior de la isla

Y es que Formentera no es solo sol y playa sino que tiene mucho más que ofrecer. Una actividad muy recomendable es recorrer algunos de sus pueblos, donde podremos degustar la esencia mediterránea más pura y alejada de influencias.
El Pilar de la Mola tiene el núcleo urbano más aislado de la isla aunque de mayo a octubre, las tardes de miércoles y domingo atraen a gente interesada en visitar su precioso mercado de artesanía. Allí podremos ver todo tipo de productos hechos a mano mientras disfrutamos de música en directo. Allí veremos viñedos que dan lugar al vino típico de la isla y, por supuesto, su famoso faro junto a los acantilados donde tendremos unas vistas que nos dejarán sin respiración.

Otro pueblo recomendable es Es Caló de Sant Agustí debido a su intensa tradición pesquera. De hecho, sus varaderos de madera para guardar embarcaciones es Lugar de Interés Cultural desde el año 2000. Tras pasear por sus calas de arena y junto a los acantilados, podemos coger fuerzas probando la gastronomía típica en cualquiera de los restaurantes de la zona.

En Sant Francesc Xavier podremos recorrer su casco histórico para ver edificios como la iglesia parroquial del siglo XVIII y además, cerca de la ciudad, encontraremos los molinos de sa Mirada o de sa Miranda, construidos en el siglo XIX y con unas vistas maravillosas.

Sant Ferran de Ses Roques lleva décadas siendo conocido por su carácter abierto, creativo y festivo que se marca en los mercadillos artesanales que tienen lugar a lo largo de los meses de verano excepto miércoles y domingos. En los alrededores encontramos sitios de interés como molinos, un sepulcro megalítico o antiguos embarcaderos.

Es Pujols es el principal pueblo turístico de la isla y donde se concentra la mayor oferta de hoteles y restaurantes en los que degustar platos tradicionales pero también la mejor cocina internacional. Además, hay una gran zona de tiendas y boutiques y un mercadillo artesanal para darnos algún capricho. Todo esto se completa con una playa de arena fina y blanca en la que poder relajarnos tras las compras.

En La Savina atracan los barcos que vienen de Ibiza por lo que es un sitio de mucha actividad donde los turistas y los residentes se mezclan. Podemos tomar algo en la estación marítima o pasear por el puerto deportivo disfrutando del bullicioso ambiente. Tras recorrer el mercadillo hippie por la tarde, podemos poner el broche de oro viendo el mejor atardecer de la isla.

Observando aves

Formentera se encuentra a medio camino entre África y Europa por lo que sus cielos son surcados por cientos de aves migratorias que cada año hacen la misma ruta en su proceso de migración. Por ello, la isla es un escenario increíble para poder contemplar aves de medio mundo que se detienen en este paraíso para tomar un descanso.

Los meses de otoño son los más apropiados porque hay un mayor número de ellas aunque podemos ver aves migratorias en Formentera durante todo el año. Más de doscientas especies distintas, contando tanto las que están en la isla todo el año como las que van de paso y las que van allí solo a reproducirse, se muestran ante nuestros ojos para que podamos maravillarnos ante tanta diversidad.

Precisamente es esta diversidad, unida a la misma variedad que existe en la flora, es la que ha hecho que una parte de Formentera haya sido incluida dentro de la Red Natura 2000. Algunas zonas de la isla han sido calificadas como Zonas de Especial Protección para las Aves y Lugares de Importancia Comunitaria.

Torres de defensa: historias de piratas

A lo largo de la costa de Formentera podemos encontrar una sucesión de torres de defensa que se construyeron en el siglo XVIII para proteger a los habitantes de la isla de los ataques de los piratas. Podemos contar a los niños que, cuando aparecían los barcos piratas, se encendían fuegos en las torres para mandar señales de aviso en forma de humo, ¡les va a encantar!

Recorrer estas torres nos llevará a alguno de los puntos con las vistas más espectaculares de Formentera y descubrir entornos naturales de gran belleza en los que apenas encontraremos a más gente. Son una oportunidad de aprender parte de la historia de la isla pero también de tener momentos relajados de los que disfrutar al aire libre.

Hoteles y restaurantes para familias

Para redondear nuestra estancia en Formentera contamos además con todas las facilidades y comodidades de los hoteles y restaurantes de la isla. Tenemos estructuras especializadas como habitaciones familiares, hoteles con “miniclub” para entretener a nuestros hijos, todo tipo de animaciones, piscinas para niños y zonas de ocio y juego en los restaurantes.

De esta manera, no solo se presta una especial atención a nuestros hijos sino que los padres podremos sacar tiempo para nosotros sabiendo que ellos se divierten bajo el atento cuidado de los mejores profesionales.

El mejor escenario para practicar deporte en familia

Con una naturaleza tan acogedora se despiertan las ganas de tener actividad al aire libre y crear recuerdos junto a nuestros seres queridos. La isla de Formentera pone a nuestra disposición todos sus recursos naturales, empezando por sus 32 rutas verdes señalizadas que podemos recorrer a pie, corriendo o en bicicleta.

Todos estos caminos suman más de 100 kilómetros de terreno llano, por lo que son apropiados para todas las edades y capacidades. Podemos dedicarnos a dar paseos tranquilos mientras charlamos o podemos coger las bicis y quemar energía pedaleando.

No podemos dejar de mencionar las rutas a caballo, disponibles todo el año y que no requieren experiencia previa. Sin duda se trata de una forma diferente de conocer algunos de los rincones más especiales de Formentera.

¿Y qué hay de los deportes acuáticos? Algunas de las opciones con las que contamos son el paddle surf, el windsurf, el kayac, el submarinismo o el snorkel, todas ellas pensadas para disfrutar de las aguas cálidas y puras que rodean Formentera. Para ello contamos con diversas empresas que nos proporcionarán monitores profesionales para enseñarnos desde cero y acompañarnos en todo momento, por lo que solo tenemos que preocuparnos de divertirnos.

Y, por supuesto, siempre tenemos la opción de rendirnos al descanso y al relax en las arenas de cualquiera de las playas de la isla para disfrutar con tranquilidad mientras los niños lo pasan genial jugando o refrescándose en la orilla.

Pero las posibilidades de disfrutar no se terminan aquí ya que también podemos alquilar un barco, ya sea con patrón o sin él, en el caso de que ya tengamos experiencia, y navegar con libertad por la costa de la isla. Así, podremos llegar a rincones que guardan una enorme belleza, la cual podremos descubrir practicando snorkel.

Y para llegar al máximo nivel del relax y la desconexión podemos unirnos a las actividades que no solo cultivan lo físico sino también lo espiritual: pilates, yoga o mindfulness son algunos ejemplos que podemos encontrar.

www.formentera.es

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