Costa Daurada

Un clima mediterráneo, un amplio litoral, pueblos tranquilos, ofertas culturales. Todo esto y mucho más ofrece Costa Daurada, uno de los destinos turísticos más atractivos de Catalunya. Resulta difícil destacar un solo aspecto del territorio. La oferta de sol y playa se complementa con un rico patrimonio histórico: grandes monasterios de fundación medieval, poblaciones interiores de gran interés, parajes naturales de gran belleza y zonas de gran tradición vinícola, sin olvidar una gastronomía típicamente Mediterránea ni una amplia oferta en turismo de salud y de negocios.

Una oferta turística de calidad

Formada por las comarcas de Alt Camp, Baix Camp, Conca de Barberà, Priorat, Tarragonès y Baix Penedès, la Costa
Daurada ofrece una diversa oferta de ocio, cultura, naturaleza e historia ideal para disfrutar en un entorno de paz y descanso de unas completas vacaciones para toda la familia. Para poder disfrutar de todo ello la Costa Daurada cuenta con una excelente red de comunicaciones, parques de atracciones, una amplia oferta de alojamientos de calidad, instalaciones deportivas y de ocio.

Sin duda, la costa es uno de sus grandes atractivos. Costa Daurada dispone de 92 kilómetros de litoral, que podremos disfrutar gracias a las privilegiadas condiciones climáticas, típicamente mediterráneas: unos 14º C de media en invierno y en verano unos 21º C de mínima y 29º C de máxima. Sus playas son extensas, cubiertas por una arena fina, y solo se interrumpen para acoger escondidas calas de formación rocosa con pinos que casi entran en el mar. A lo largo de toda su franja costera encontramos además pueblos de gran tradición marinera como Cambrils, Altafulla, Torredembarra, Cunit, Creixell, Roda de Barà o l’Hospitalet de l’Infant y grandes centros turísticos como Tarragona, Salou, Calafell, La Pineda Platja, Miami Platja o El Vendrell. Si a su atractivo natural le sumamos una amplia oferta hotelera y de restauración, equipamientos deportivos, de ocio y una animada vida nocturna, el litoral de la Costa Daurada se configura como un destino ideal para toda la familia.

Posibilidades para nuestros hijos

Los niños encuentran frecuentes motivos de diversión en las playas. En la localidad de Torredembarra, por ejemplo, se organizan actividades de animación familiar, con casi 100 eventos programados. Todos los viernes, en el parque de l’Etany, podemos presenciar espectáculos infantiles de magia, marionetas, circo, musicales, payasos, etc; y los jueves, cineclub con proyecciones al aire libre. En Cunit, programan actividades deportivas para niños; en El Vendrell, hay una ludoteca en la playa; en L’Hospitalet de l’Infant, organizan animaciones infantiles y cine bajo las estrellas. Son solo algunos ejemplos de lo que podemos encontrar para pasar unos estupendos días de playa con nuestra familia. Y, por supuesto, no podemos olvidar los parques temáticos: PortAventura Resort, Aquopolis y Aqualeón Costa Daurada.

Para épocas invernales, como la actual, Costa Daurada ofrece un sinnúmero de posibilidades. Podemos descubrir Tarragona y su pasado romano, el modernismo de Reus, Cambrils, Mont Roig. Miami Platja, L’Hospitalet
de l’Infant, El Vendrell, Cunit, la ciudadela ibérica de Calafell o sus pintorescas poblaciones marineras como Alta-
fulla, Torredembarra, Creixell o Roda de Barà. Para las familias más activas, en el interior de la Costa Daurada se encuentran también múltiples propuestas para disfrutar del pleno contacto con la naturaleza. Cabe destacar una gran oferta en turismo activo (senderismo, acampada, rutas en bicicleta de montaña, a caballo, en quad o vehículo 4×4, entre otros), así como otros alicientes para el turismo rural, como visitas a cuevas prehistóricas (L’Espluga de Francolí), monasterios (Poblet, Santes Creus), pueblos rodeados de murallas (Montblanc) o museos sobre la vida rural o el vino (L’Espluga de Francolí). Todo ello sin olvidar los excepcionales parajes naturales del interior, como las Muntanyes de Prades o la Serra del Montsant, que permiten descubrir rincones apartados donde disfrutar del silencio y el descanso.

A lo largo del año se celebran en toda la Costa Daurada numerosos actos y manifestaciones festivas, tanto de carácter laico como religioso. Destacan especialmente las fiestas mayores que se celebran en los municipios. Éstas representan unos días de fiesta y diversión para todas las edades con bailes, pasacalles, juegos, espectáculos de
fuego y luz, gastronomía tradicional y son una magnífica ocasión para descubrir el baile de la Sardana y los castells (torres humanas), ambos elementos típicos del folclore catalán.

Turismo cultural

Abundando en lo cultural, la Costa Daurada es una tierra privilegiada en este aspecto, ya que a lo largo de la historia grandes civilizaciones han dejado su huella. Así pues, más que una amplia y diversa oferta cultural, ofrece un viaje en el tiempo. Se encuentran vestigios de cultura prehistórica en la Cova de la Font Major de L’Espluga de Francolí y restos ibéricos en la Ciutadella de Calafell. El conjunto monumental de Tarragona y sus alrededores nos traslada a la ciudad romana de Tárraco, la mayor colonia de la península. De la Edad Media, Montblanc es la fortaleza real más destacada en estas comarcas. También de la época medieval los monasterios de la Ruta del Cister son el reflejo arquitectónico de la vida de la sociedad dedicada al culto religioso. En cuanto al Modernismo, Reus es considerado el mejor escenario por la singularidad de sus edificios. El centro histórico es un paseo repleto de edificios modernistas que demuestran la importancia de la burguesía reusense del s.XIX. Grandes arquitectos de la época como Lluís Domènech Muntaner y Pere Caselles dejaron en la ciudad parte de su obra en un gran número de edificios públicos y privados.

Podemos hacer que las visitas culturales sean más entretenida para nuestros hijos, buscando actividades complementarias. Por ejemplo, el conjunto romano de Tarragona, la segunda ciudad del mundo después de Roma por lo que se refiere a la importancia de sus restos romanos, permite que nos convirtamos en emperadores romanos o gladiadores en muchos espacios, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000. También nos podemos adentrar en los rincones más secretos de los monasterios que forman parte de la Ruta del Cister: los monasterios de Poblet –declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1992–, Santes Creus y Vallbona.

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