Lugo-Terra Chá: Cultura y tradición en plena naturaleza

Si nos acercamos al geodestino Lugo-Terra Chá, encontraremos un gran número de pequeñas localidades rurales. Allí nos podremos empapar de las tradiciones y la cultura de la provincia, y además disfrutar de la naturaleza del entorno. De hecho, el agua es la gran protagonista en este geodestino en lugares como el nacimiento del río Miño en Pedregal de Irimia, las Insuas do Miño en Rábade o las Lagunas de Cospeito. ¡Vamos a conocerlo!

Reserva de la Biosfera Terras do Miño

En el año 2002 la UNESCO declaró la Reserva de la Biosfera Terras do Miño que, en su mayoría, comprende varios municipios situados en el geodestino que nos ocupa, Lugo-Terra Chá. De hecho, esta zona junto a Ancares Lucenses e Montes de Cervantes, Navia e Becerreá y Reserva do Eo, Oscos e Terras de Burón suponen más del 55% de la provincia de Lugo considerado espacio natural protegido.

Los municipios que forman esta reserva son Ourol, O Valadouro, Muras, Alfoz, Mondoñedo, Abadín, Xermade, Vilalba, A Pastoriza, Riotorto, Guitiriz, Cospeito, Meira, Begonte, Rábade, Castro de Rei, Outeiro de Rei, Pol, Lugo, Friol, Castroverde, Guntín, O Corgo, Baralla, O Páramo y Láncara. En el año 2021 este territorio natural protegido podría ser aún mayor ya que la Ribeira Sacra está en proceso de alcanzar el reconocimiento de Reserva de la Biosfera.

Pero además, este entorno natural se complementa con un abundante patrimonio cultural entre los que destacan los molinos tradicionales, hoy aún presentes en varias localidades. Además, en la zona también podemos disfrutar de monumentos milenarios junto con castillos, torres y fortalezas de la Edad Media.

La especial orografía de Lugo-Terra Chá y los antiguos caminos que la surcan convierten este lugar en un territorio lleno de magia y leyendas, perfecto para unas vacaciones en familia en las que dejarnos llevar por la historia y la tradición. Su variado ecosistema y la constante presencia del agua se unen a una importante densidad de población repartida en importantes núcleos urbanos. De hecho, Terras do Miño es la única Reserva de la Biosfera de la Península Ibérica que incluye una capital de provincia.

Existen 32 hábitats de interés en el territorio de la Reserva y 10 de ellos se consideran prioritarios. En total se han contabilizado más de 700 especies de plantas vasculares, 250 de ellas de ambientes acuáticos debido a las características de la zona. El cardiño de laguna o el nenúfar amarillo son algunas de estas plantas y, entre ellas, también podemos ver animales como nutrias, garzas reales, zampullín común o ranitas de San Antón.

Dentro de la Reserva podemos ver en primera persona cómo estos recursos naturales han sido aprovechados por sus habitantes de forma tradicional desde hace mucho tiempo. No solo contamos con puentes, paseos, molinos, mazos o barcas. Algunos lugares donde empaparnos de esta tradición son el Centro de Interpretación Terras do Miño, el Mazo de Santa Comba, el Conjunto Etnográfico de A Fervenza, el Taller de Cestería y la Cerámica de Bonxe.

Patrimonio histórico-cultural

Sigamos recorriendo el geodestino Lugo-Terra Chá para descubrir buena parte de su patrimonio cultural e histórico. Tan solo a 14 kilómetros de Lugo podemos ver Santa Eulalia de Bóveda, un conjunto monumental tardorromano fechado en el siglo III. En el año 1914 fue descubierto por José María Peinado, el párroco local, cuando se dio cuenta de que la iglesia parecía ceder.

Al excavar se encontró una basílica de tres naves con una piscina en la parte central, lo que ha hecho que algunos especialistas hayan sugerido que se trata de unos baños. También existe la posibilidad de que fuera un ninfeo, un templo dedicado a Prisciliano o un templo funerario dedicado a Dionisio. En sus muros hay bellas pinturas con elementos vegetales y diversas aves. En el año 1931 fue declarado Monumento Natural y posteriormente, en 1996, Bien de Interés Cultural.

Otro monumento destacado es el castillo de Pambre, el único edificio que quedó en pie después de las Revueltas Irmandiñas acaecidas entre el año 1467 y 1469. Su origen se encuentra en el siglo XIV, cuando Gonzalo Ozores de Ulloa decidió construir una fortaleza. Tiene una muralla cuadrada rematada con cuatro torres en las esquinas y en el interior se levanta la torre del homenaje con 11 metros de alto y tres plantas. Además, conserva la capilla románica dedicada a San Pedro. Actualmente y tras su reciente restauración, podemos visitar el castillo y descubrir todo lo que sucedió allí.

Si vamos a Friol veremos que su ayuntamiento es el Museo-Fortaleza San Paio de Narla, un edificio del siglo XIV que fue restaurado en el siglo XVI tras las Revueltas Irmandiñas. Por eso, hoy día podemos ver no solo elementos del siglo XVI sino también del siglo XIX, cuando se aprovecharon antiguos materiales medievales para restaurar algunas zonas.

En 1939 pasó a ser propiedad de la Diputación provincial y ya en 1983 se reconvirtió en Museo Etnográfico y de Historia. La antigua Torre de Xiá hoy comprende la Torre da Homenaxe, el cuerpo central, un torreón y una capilla exterior. En la actualidad, es uno de los cuatro museos que forman la Rede Museística de la Diputación Provincial de Lugo junto con el Museo Provincial de Lugo (que también está dentro de Lugo-Terra Chá), el Museo del Mar en San Cibrao, Cervo, y el Pazo de Tor en Monforte de Lemos.

Lugo y su patrimonio

Y, por supuesto, si estamos recorriendo el geodestino Lugo-Terra Chá no podemos dejar de ir a Lugo para ver parte de su patrimonio y disfrutar de la capital. Vamos a comenzar por la catedral de Lugo, cuyo origen está en el año 1129 cuando el Obispo Pedro III encarga la construcción de un templo románico.

A lo largo de toda su historia la catedral ha sufrido numerosas reformas y ampliaciones hasta que en el año 1880 quedó definitivamente terminada tras construir las torres de la fachada occidental. Por ello, en este edificio podemos admirar varios estilos a la vez: románico, gótico, renacentista, barroco y neoclasicista. Su elemento más destacado es la puerta norte, de estilo románico, y su Pantócrator de mármol bajo un pórtico gótico. Aquí es donde también se levanta la Torre del Reloj.

La sobria fachada es de estilo neoclásico mientras que en el ábside de la catedral podemos ver la capilla barroca de Nuestra Señora de los Ojos Grandes y su baldaquino, una de las obras maestras del barroco gallego. Frente al altar mayor se encuentra el coro, construido en el siglo XVIII, y en los extremos del crucero está el antiguo altar mayor, de estilo renacentista.

Para terminar tenemos los sepulcros del crucero y capillas como la de San Froilán, además de imaginería religiosa, las rejas de deambulatorio y las pinturas de la bóveda del altar mayor. Además, en el museo catedralicio se exponen elementos patrimoniales de iglesias de la provincia, imágenes de Santa María, orfebrería litúrgica, imaginería, pinturas religiosas y piezas de arqueología.

Cascos históricos

No queremos irnos de este geodestino sin hablar de dos cascos históricos que merecen la pena ser visitados, además del de Lugo. Uno de ellos es el de Vilalba, situado en torno a la plaza de Suso Gaioso y la Pravia, un arce que forma parte del Catálogo de Árboles Singulares de Galicia.

Desde allí pasearemos hasta la antigua zona intramuros para ver la Puerta de la Cima y la arquitectura local típica de la zona. Destaca además la iglesia de Santa María construida en el año 1894 sobre una antigua iglesia dedicada a San Juan. Se conserva parte de la torre del homenaje del castillo de los Andrade, señores de Vilalba. Podemos ver la planta octogonal, las almenas, la ventanas saeteras, una puerta con arco y el emblema del linaje de los Andrade, un jabalí. Actualmente es el Parador Nacional de Turismo.

En Sarria tenemos otro casco histórico digno de ser visitado. Esta localidad ha estado vinculada a reyes, condes y marqueses, algo que podemos ver en los monumentos y en los escudos y blasones que aparecen en algunas fachadas de su centro histórico. Además, fue paso obligado del Camino de Santiago y cada año miles de peregrinos escogen Sarria como punto de partida.

El casco histórico se organiza en torno a la calle Mayor donde se encuentra la escalera mayor de acceso, la iglesia de Santa Marina del siglo XIX, la iglesia románica de San Salvador, la fortaleza del siglo XIII o la antigua cárcel. También podemos ver el monasterio de la Magdalena regido por la Orden de la Merced y que tiene restos románicos, góticos y del siglo XVIII. Por último, recomendamos visitar sus tradicionales tiendas de anticuarios, el Museo del Pan y otros locales artesanos.

La Muralla de Lugo

La Muralla de Lugo es el gran anillo de piedra que nos recibe cuando llegamos al casco histórico de la ciudad y os podemos asegurar que los niños se van a quedar fascinados. Se construyó entre los siglos III y IV siguiendo uno de los principales tratados de arquitectura de la época. Originalmente se situaba entre un foso y un pasillo interior lo que hizo que fuera impenetrable. El diseño se basa en cubos semicirculares y cortinas combinados con un sistema de escaleras de acceso y todo ello hizo que Lugo fuera capaz de resistir cualquier ataque del exterior.

Por suerte, aunque en el siglo XIX muchas murallas antiguas fueron derruidas por el crecimiento de las ciudades, la de Lugo resistió gracias a la apertura de distintas puertas que comunicaban el centro histórico con los barrios nuevos. Esta iniciativa es la que ha permitido que hoy día podamos recorrer íntegramente esta muralla tan especial. Actualmente hay diez puertas y cinco de ellas son originales de época romana al igual que la emblemática torre de A Mosqueira, que también conserva dos ventanas originales. Su perímetro original convierte a la Muralla de Lugo en un monumento único en el mundo.

En el año 2000 fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad al considerar que es testigo del desarrollo urbanístico e histórico de la ciudad.

turismo.deputacionlugo.gal

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