10 ideas para disfrutar de Teruel este invierno

La provincia de Teruel nunca renuncia a su autenticidad, que se plasma en la verdad de sus los paisajes rurales y un patrimonio muy rico. Es un destino accesible, con todos sus puntos de interés a poca distancia, fácil de disfrutar. Os dejamos con 10 ideas para disfrutar de esta joya del turismo interior este invierno.

  1.  Conocer su rupestre levantino

La provincia de Teruel cuenta con un un gran patrimonio cultural, del que nos interesa destacar sus abrigos de arte rupestre levantino, que han sido declarados patrimonio de la humanidad por la Unesco. En toda la provincia de Teruel existen mas de 70 yacimientos con estas expresiones artísticas que se enmarcan entre el 6000 a.c y el 1500 a.c. Podremos comprobar que, a diferencia del arte paleolítico, el arte rupestre levantino incorpora figuras humanas, en muchas ocasiones combinadas con representaciones animales y vegetales.

Otro aspecto que nos sorprenderá es que las pinturas se encuentran en abrigos rocosos al aire libre, en entornos naturales que mantienen la belleza y valor simbólico que atesoraban hace miles de años.

La mejor manera de apreciarlo es hacer algunas de las actividades que incluyen el visionado de las artes rupestres, como rutas senderistas, centros de interpretación, etc.

  1. Practicar deporte en Javalambre y Valdelinares

Incluidas en Aramón -el primer grupo empresarial de turismo de nieve y montaña de España-, las estaciones turolenses son el lugar ideal donde iniciarse en la práctica del esquí. Tanto Javalambre como Valdelinares ofrecen al visitante un total de 24 pistas con diferente grado de dificultad, a la que hay que sumar jardines de nieve, snowpark y todos los servicios propios de los complejos invernales más modernos (clínica, guardería, escuela de esquí, restauración, etc.) Otro de sus grandes atractivos es el excelente entorno natural en el que se ubican. Rodeadas de densos bosques de pinos, ambas estaciones cuentan con senderos panorámicos para recorrer con raquetas de nieve

y ofrecen una completa nómina de actividades de aventura pensadas para fuera de la temporada invernal.

Localizadas a apenas hora y media de distancia de Zaragoza y Valencia, ambas estaciones aseguran la práctica del esquí durante toda la campaña, tanto por sus condiciones naturales –localizadas a más de 2.000 metros de altitud-, como por contar con modernos sistemas de innivación artificial.

  1. Visitar el pueblo más bonito de España

Albarracín es considerado popularmente como el pueblo más bonito de España. Su emplazamiento en un espolón rocoso, rodeado casi en su totalidad por el río Guadalaviar, da como resultado una configuración intrincada, encantadoramente caótica por la falta de espacio.

Conviene también detenerse para admirar las joyas arquitectónicas que encierra, tanto los edificios religiosos y civiles, como su arquitectura popular, que hacen de la ciudad de Albarracín un ejemplo único de urbanismo medieval de origen islámico.

A todos estos valores hay que sumar un excepcional estado de conservación y su puesta en valor como centro cultural y patrimonial con vocación internacional, una labor desempeñada, entre otras entidades, por la Fundación Santa María de Albarracín.

  1. Admirar su arte mudéjar

Nuestro tiempo en la comarca no estará completo de ningún modo si no visitamos y disfrutamos la ciudad de Teruel. La capital provincial es un punto de gran importancia del arte Mudéjar, que como sabemos, es resultado de la convivencia de las culturas islámica y cristiana. La propia Unesco  declaró, en 1986, Patrimonio de la Humanidad tanto la techumbre que culmina la Catedral de Santa María, como las torres-campanario de la catedral y de las iglesia de San Pedro, el Salvador y San Martín.

Esta herencia medieval y mudéjar nos lleva además a la mundialmente conocida historia de los Amantes de Teruel. La leyenda ha dado origen a un legado histórico, cultural y artístico que se expone, conserva y aumenta gracias a la Fundación Amantes. Quizás lo más interesante sea la visita al mausoleo donde reposan los restos de los dos enamorados. Muy interesante también es participar de Las Bodas de Isabel de Segura, donde se rememoran los pasajes de amor.

También vemos importantes ejemplos de arquitectura mudéjar –exclusiva de la península ibérica- en las comarcas del Matarraña/Matarranya, Jiloca, Bajo Martín o Cuencas Mineras.

  1. Caminar entre dinosaurios

Os recomendamos al menos un día para descubrir uno de los aspectos más emocionantes de Teruel. La comarca contiene un patrimonio palentológico extremadamente rico, y a nuestros hijos les fascinará conocerlos, porque a quién no le gustan los dinosaurios.

Dino Experience nos propone conocer este fascinante patrimonio en localidades como Teruel, Galve, Libros o Riodeva. El referente más conocido es, sin duda, Territorio Dinópolis, un parque científico y de ocio que tiene su sede principal en Teruel. El juego y la ciencia se combinan aquí de forma magistral para que los visitantes vivamos de cerca el mundo de los dinosaurios.

Para lograrlo, este parque, único en Europa, ofrece un recorrido de 4.500 millones de años, y lo hace con itinerarios temáticos entre los que destacan El viaje en el tiempo, El último minuto, el simulador virtual 4D Terra Colossus, La Paleosenda, el Cine 3D, el Sauriopark y espectáculos como El Show del T-rex, uno de los animatrónicos más sofisticados del mundo que recrea con asombrosa precisión a un Tyrannosaurus rex. Conviene aclarar que un animatrónico es una réplica de cuerpo entero capaz de moverse gracias a mecanismos internos.

  1. Conocer su tradición minera

No podemos dejar de recomendar la visita a las zonas mineras de Teruel. La historia geológica de estas tierras ha derivado en una tradición minera que es hoy uno de los grandes atractivos de la comarca. Castilletes de mina, antiguos barrios mineros y todo tipo de infraestructuras relacionadas con la explotación del carbón, son incontables los ejemplos del rico patrimonio industrial que nos ha dejado esta actividad.

A unos 50 kilómetros de la ciudad, encontraremos la comarca Cuencas Mineras. El Museo Minero de Escucha, aunque la comarca cuenta con otros espacios que también merecen atención, es el recurso más conocido y su visita resulta una experiencia sorprendente. El museo se encuentra en una auténtica mina de carbón, lo que constituye la primera sorpresa porque es una circunstancia única en España.

Tendremos, además, la oportunidad de vivir una experiencia casi real, porque nos adentraremos hasta 200 metros bajo tierra, descendiendo en vagonetas en planos de gran desnivel, lo que aumenta la intensidad de la experiencia. Una vez en el interior, nos dirigirán a dos galerías que están acondicionadas para la visita, y donde nos explicarán todo lo relacionado con la actividad minera.

No os perdáis tampoco el Parque Geológico de Aliaga, todo un espectáculo, y el Parque Cultural del Río Martín, dónde los abrigos rupestres vuelven a hacer acto de presencia en Alacón.

  1. Probar su gastronomía

El patrimonio agroalimentario que atesora la provincia es rico y variado. Sus Denominaciones de Origen Jamón de Teruel, aceite del Bajo Aragón, melocotón de Calanda y ternasco de Aragón-, constituyen las excelencias más reconocidas de la despensa turolense, pero no son ni mucho menos las únicas. La trufa negra, el azafrán del Jiloca, una gran variedad de quesos o los panes y dulces artesanales son, tan solo, algunas de las producciones que nos ofrece la provincia.

Toda esta calidad y variedad es consecuencia de las excelentes condiciones ambientales de la provincia que, unidas a un saber hacer heredado de siglos, convierten a la gastronomía turolense en uno de sus principales atractivos turísticos.

Pero la propuesta que os hace Teruel va mas allá del disfrute de la buena mesa, ofreciendo la posibilidad de que conozcáis la cultura que rodea a todas estas producciones a través de propuestas como la visita a explotaciones agropecuarias y centros de producción, catas y cursos de iniciación o una completa nómina de museos y centros de interpretación donde comprender las características fundamentales de la cultura agroalimentaria turolense.

  1. Ir a todo gas en Motorland Aragón

Para comprender los orígenes de Motorland Aragón debemos remontarnos a los estrechos lazos existentes entre el deporte del motor y la capital del Bajo Aragón. Ya en 1965 comienzan a organizarse las primeras pruebas automovilísticas en el circuito urbano de Alcañiz, convirtiendo a la ciudad en una cita indispensable en lo que a la celebración de competiciones automovilísticas se refiere. Con vocación de convertirse en un referente internacional, Motorland Aragón es mucho más que un circuito al uso.

En sus 350 hectáreas se integra una zona deportiva compuesta por circuitos de karting, supermotard, autocross y motocross que, junto con el de velocidad, permiten la organización de casi cualquier competición deportiva relacionada con el mundo del motor. Además, el complejo cuenta con un parque tecnológico de más de 20 hectáreas destinadas a empresas de I+D+i vinculadas con el sector de la automoción. La celebración del Gran Premio de Aragón, correspondiente al mundial de Moto GP, y su designación como circuito suplente del Mundial de Fórmula 1 consagran a Motorland Aragón como un proyecto único a escala internacional.

  1. Reconocer sus valores ambientales

La Laguna del Cañizar, en el término de Villarquemado, a 25 kilómetros de Teruel capital, destaca no solamente por sus valores ecológicos, sino porque es un ejemplo de cooperación para consolidar un proyecto único en España. Gracias a este esfuerzo, se logró recuperar, en el año 2006, 400 hectáreas del la laguna de Cañizar, 300 de ellas inundables. Y estamos de suerte, porque es un espacio natural sujeto a visitas guiadas y en el que se programan actividades de educación ambiental.

En la parte de Cella, a tan solo 17 kilómetros de la ciudad, merece la pena visitar la Fuente de Cella, un gran pozo artesiano construido en el siglo XII, uno de los más grandes, amplios y profundos de Europa.

  1. Caminar en la naturaleza

Precisamente, el senderismo es una de las actividades más edificantes que podemos practicar en familia. La Sierra de Albarracín ofrece una completa red de senderos, habilitados tanto por el Parque Cultural de Albarracín como por la propia comarca. Son el escenario perfecto para disfrutar de los muchos entornos naturales de estas tierras, y una excusa perfecta para disfrutar de los paisajes en familia. Alguna de las rutas, tanto senderistas como BTT, ponen en valor el patrimonio de la trashumancia, práctica que todavía se mantiene en la comarca.

Una ruta muy sencilla, y que podemos hacer con nuestros hijos, es la que recorre el río Guadalaviar serpenteando entre plataformas, siguiendo un trazado espectacular que termina en el embalse del Arquillo, un paraje muy bonito y tranquilo, ideal para pasar una tarde de merienda al aire libre.

www.teruelversionoriginal.es

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