Excursión en Familia al Museo del Prado

Visitar una de las pinacotecas más grandes e importantes del mundo no es tarea fácil. Hacerlo con los más peques, menos todavía. Y es que un lugar de estas dimensiones y características puede volver loco a cualquiera. Aquí os ayudamos a planificar un viaje hacia el corazón del arte.

Situado en pleno centro de Madrid, en el denominado Paseo del Arte, El Museo del Prado se erige como referente artístico y cultural universal. Cada año lo visitan más de dos millones de personas de todo el mundo para contemplar obras de artistas tan importantes como Velázquez o Goya. Tener esta maravilla tan cerca de nosotros es un estímulo más para acercarnos a nuestros hijos, con ellos nuestra visión y concepto del museo cambiará, sus aportaciones y comentarios no nos dejarán indiferentes.

La preparación

Lo primero que debemos tener en cuenta es que no hay que abrumarse ante este imponente edificio. Os recomendamos elegir un objetivo determinado como un artista, escuela o temática, así como planear la ruta con antelación. Para esto podéis recurrir a varias herramientas como internet, la Biblioteca Municipal o incluso preguntarle al profe, todo vale. En la página web del Museo, encontraremos que el área educativa nos propone varios itinerarios a seguir cuando lo visitamos en familia.

Visitas de dos horas

Y si nuestro cometido es enseñarles a nuestros hijos las obras maestras del Museo del Prado, aquí os ofrecemos una visita de dos horas de duración, tiempo suficiente para que los más peques aprendan y se diviertan al mismo tiempo.
Es importante no saturarles de información, así que un primer vistazo a los cuadros imprescindibles, indicándoles los datos básicos será suficiente. Siempre podemos plantear ejercicios a posteriori para refrescar lo aprendido.
Obras: El caballero de la mano en el pecho, El Greco, Las Meninas y Las Hilanderas, Velázquez, El sueño de Jacob, Ribera, Agnus Dei, Zurbarán, El 3 de mayo de 1808 en Madrid y La maja desnuda, Goya; La Anunciación, Fra Angelico, El Cardenal, Rafael, El Lavatorio, Tintoretto, David vencedor de Goliat, Caravaggio, El jardín de las Delicias, El Bosco, Las tres Gracias, Rubens, Autorretrato, Alberto Durero y Artemisa de Rembrandt.

¿Cuándo es el mejor momento?

Si considera visitar el museo en el fin de semana, es recomendable llegar temprano por las largas colas (también se pueden comprar las entradas con antelación). Sugerimos el transporte público ya que es la mejor manera de llegar al centro de la ciudad y llevar un ligero tentempié en las mochilas.

Una vez que llegamos al Museo, compramos las entradas y localizamos con el mapa en mano las obras que hemos elegido proponiendo así un nuevo juego de búsqueda de los tesoros escondidos.
Delante de la obra disfrutaremos de su contemplación, escucharemos a nuestros hijos e intentaremos contestar a todas sus curiosidades.

Para finalizar

Cuando creamos que ya ha sido suficiente o que los objetivos marcados en casa se han cumplido, disfrutemos de los columpios y los paseos entre flores en el cercano Real Jardín Botánico. Es el momento de tomar el ansiado tentempié recordando con ellos los mejores momentos, los datos de algunas obras, algunos nombres, pero sin demasiado afán didáctico, el propio arte les seducirá sin que ellos se den cuenta.

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