Baleares: preparados para las familias todo el año

Las familias viajeras podemos lanzarnos a la aventura en cualquier momento del año sin tener por qué esperar a las fechas tradicionales de vacaciones. Por eso, nos gusta tener varias opciones entre las que elegir cuando decidimos hacer las maletas. Y en ese aspecto, las Islas Baleares se llevan la palma: vayamos cuando vayamos, siempre hay algo que hacer y muchas posibilidades de diversión.

 Además, siempre es un placer ir a cualquiera de las cuatro islas que conforman el archipiélago de las Baleares. Su suave clima hace que siempre nos sintamos bien recorriendo las islas y además, su variada geografía puede hacer que cada día sea distinto del siguiente. Sus gentes son amables y al conocer sus tradiciones y cultura, llegaremos a sentirnos como en si estuviéramos en nuestra propia casa.

Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera poseen una amplia variedad de actividades que hacer en familia durante todo el año así que es sí o sí uno de los destinos preferidos para los que viajamos con niños durante el invierno.

Los lugares más especiales

En las Islas Baleares y especialmente en Mallorca encontramos algunos espacios peculiares que merecen que les hagamos una visita. Uno de ellos es la Granja de Esporles, una antigua mansión mallorquina del siglo XVII cuyas estancias podremos visitar. Merecen la pena también sus jardines en los que hay árboles centenarios y varios animales domésticos. Además, podremos degustar productos típicos de Mallorca como los buñuelos, la sobrasada, el pan de higo y el vino

Otro sitio muy parecido es Els Calderers, otra finca con estancias curiosas como un granero, una sala de música y una cocina antigua. Allí, los niños podrán entretenerse mientras juegan con los animales que hay en la zona.

En el Botanicactus encontraremos 50.000 metros cuadrados de vegetación tropical y además, un lago que refresca el ambiente. La mitad de esa superficie está dedicada al cultivo de árboles autóctonos de Mallorca como el granado, el olivo, el ciprés, el naranjo, el pino y el algarrobo Además, conoceremos más de 400 especies de cactus diferentes.

En el centro de Mallorca se encuentra Natura Parc, en el municipio de Santa Eugenia. Es un placer pasear por sus más de 30.000 metros cuadrados mientras vamos descubriendo los 300 animales que habitan allí, entre los que destacan en especial las aves. Es una ocasión perfecta para conocer la fauna autóctona de las Islas Baleares.

No podemos dejar de visitar el Palma Aquarium, un lugar en el que descubriremos la fauna y la flora del mar Mediterráneo y de los océanos Índico, Atlántico y Pacífico. 55 acuarios nos mostrarán más 8.000 ejemplares de 700 especies a cada cual más asombrosa. Y sin salir del ámbito acuático, nos encontramos con Marineland donde los niños podrán ver focas, leones marinos, pingüinos y tiburones.

Tradición y naturaleza: cuevas, monasterios y santuarios

 A los niños les encantan las cuevas. Aventurarse en el interior de la tierra para recorrer pasillos laberínticos y maravillarse con las formas de las estalactitas y estalagmitas será una excursión que sin duda van a disfrutar mucho. Y, ¿por qué no reconocerlo? A los mayores también nos resultará una visita muy atractiva. Para ellos, recomendamos cuatro de las cuevas más populares en la isla de Mallorca: las Cuevas del Drach, las Cuevas del Hams, las Cuevas de Artà y las Cuevas de Campanet.

Buena parte del patrimonio de Mallorca se basa en las ermitas y lugares de culto situados en lo alto de montes desde los que se puede disfrutar de una preciosas panorámicas. Además, suelen estar acompañados de zonas recreativas y ajardinadas en las que los niños pueden jugar así que son sitios estupendos para las familias con hijos.

Su principal santuario es el monasterio de Lluc, donde están sus famosos niños cantores. blavets. Data del siglo XIII y es el primer santuario mariano erigido en las Islas Baleares. Allí, además de un ambiente tranquilo para relajarse, también podremos disfrutar de la naturaleza que lo rodea: la Sierra de Tramuntana y el Jardín Botánico. En los restaurantes de la zona encontraremos la ocasión para degustar platos tradicionales.

También podemos hacer una excursión muy interesante a la montaña de Randa, donde encontraremos tres santuarios. El primero es el dedicado a la Virgen de Gracia y construido sobre él, se sitúa el de San Honorato, desde el que se puede contemplar tanto la montaña como el mar. En lo más alto de la montaña se eleva el santuario de la Virgen de Cura. Allí, la tradición y la historia se dan la mano con la modernidad de sus servicios e instalaciones, donde podremos descansar y reponer fuerzas tras el paseo.

Transportes para todos los gustos

 Una forma muy especial de disfrutar de la Sierra de Alfàbia en Mallorca es hacer un viaje en el Ferrocarril de Sóller que atraviesa la zona. Se trata de una locomotora antigua que tira de vagones de madera durante siete kilómetros, atravesando nada menos que trece túneles y circulando por varios puentes, acueductos y tomando varias curvas que harán que el viaje sea muy emocionante. Además, si queremos, podemos enlazar este tren con el tranvía que nos llevará hasta el puerto.

Como es evidente tratándose de Mallorca, podemos dar paseos en barco. Prácticamente en cada una de sus bahías encontraremos una opción para contemplar la isla desde el mar mientras navegamos por sus aguas tranquilas. Hasta podremos escoger qué tipo de excursión preferimos: un paseo tranquilo en barco, un viaje en barco de vela, un recorrido en un catamarán…

Además, muchas empresas ofrecen varios tipos de actividades a bordo como por ejemplo paddle-surf, snorkel, kayak y pesca con caña.

Por último, en la ciudad de Palma existe un bus turístico que nos permitirá conocer sus calles y monumentos más importantes de una forma muy cómoda. Además, dispone de varias paradas a lo largo del trayecto que nos facilita cualquier imprevisto que pueda surgir respecto a los niños.

Aventuras todo el año

 En Mallorca existen dos parques de aventuras abiertos todo el año y dispuestos a recibir a las familias más activas y atrevidas. Son una opción estupenda para poner a prueba nuestra forma física y superar desafíos en forma de tirolinas, puentes, lianas, redes y otro tipo de obstáculos.

Jungle Parc Junior está pensado para niños de 4 a 11 años. Se trata de un recorrido acrobático forestal en el que pueden divertirse en las alturas pero eso sí, siempre con total seguridad y confianza.

Cuenta con 50 plataformas en total y varios juegos de altura que van desde uno hasta seis metros en los que se acepta a los niños dependiendo de su edad y altura. Nosotros podemos animarles desde abajo y ayudarles dándoles indicaciones. Está situado en el pequeño bosque de Bendinat al lado de un campo de golf y muy cerca de las playas de Illetas así que la diversión no tiene por qué terminar allí.

El otro parque es Forestal Park Mallorca y aquí sí podremos trepar, saltar y deslizarnos junto a nuestros hijos ya que está pensado para toda la familia a partir de 6 años, eso sí. Más de ochenta juegos nos esperan en este parque de aventuras: puentes tibetanos, lianas, redes y la tirolina más larga de Mallorca, ¡mide doscientos metros!. Cerca del parque tenemos la playa de Palma para ir a darnos un chapuzón y tumbarnos en la arena después de haber soltado adrenalina a montones.

Mucha diversión en Menorca

 Y si dejamos atrás la isla de Mallorca y saltamos a Menorca, encontraremos que también existen múltiples opciones para que los niños se diviertan durante todo el año. Por supuesto, uno de los mayores atractivos de esta isla se encuentra en sus playas y calas: bañarse en el mar, jugar con la arena, dar un paseo en barco…

Pero también existen otras actividades que además pueden realizarse durante todo el año. Una opción es hacer un paseo a caballo en familia o realizar alguna de las rutas de senderismo disponibles que hay en la isla. También resulta de interés ir a visitar alguno de los monumentos talayóticos de la isla, ¡a los niños les van a sorprender esas construcciones megalíticas! Y los más atrevidos pueden ir a jugar al paintball o incluso lanzarse en parapente junto a un piloto profesional.

Otra actividad que se puede hacer en familia es la observación de aves en su entorno natural. El clima y la geología de Menorca han favorecido que exista en la isla una amplia variedad de especies de pájaros. Podremos ver desde aves rapaces como el águila pescadora o el milano real hasta garzas y ánades reales.

Al situarse Menorca en la ruta de las aves migratorias, también descubriremos doscientos tipos de aves distintas situadas en humedales, barrancos, acantilados y otros accidentes geográficos. ¡Es una oportunidad estupenda para ver aves que no conocíamos antes!

La zona más recomendable para la observación de aves es la Albufera de Grau, en la zona núcleo de la Reserva de Biosfera. Se puede ver a los pájaros durante todo el año aunque en invierno es cuando podemos encontrar una mayor afluencia ya que es cuando llegan las que proceden del norte de Europa. En primavera, en cambio, veremos las aves que vuelven de África y se dirigen a las zonas de cría y en otoño, el viaje contrario.

Descubriendo Ibiza en familia

 La oferta que tiene la isla de Ibiza para las familias con hijos va desde la diversión de un día de playa hasta las distintas opciones de ocio y aventura que se unen a su cultura, su patrimonio y su tradición. Sin duda, merece la pena una escapada para conocer en profundidad esta isla.

Una de las recomendaciones es realizar la ruta del río Santa Eulària, el único río de las Islas Baleares. Durante este recorrido veremos algunas construcciones antiguas como puentes y molinos y también la fauna local que cuenta con 150 especies de aves distintas como el martín pescador o las garzas.

Pero este recorrido tiene además un componente mágico y son los “fameliars”, pequeños seres mitológicos. Se dice que en el Puente Viejo existen cinco figuras que representan a estos duendecitos así que podemos animar a los niños a que traten de encontrarlas. Y que no se nos olvide tener algo de comida a mano por si acaso los “famerliars” quieren comer…

Otra opción es visitar el Parque Natural de Ses Salinas donde hay unas vistas maravillosas especialmente al atardecer favorecidas por su terreno plano. Lo ideal es hacer una excursión en familia subidos en bicicletas ya que podremos llegar hasta el parque fácilmente desde la propio ciudad de Ibiza. Por el camino veremos la iglesia del siglo XVII del pueblo de Sant Francesc de S’Estany y el monumento del Salinero.

Esta zona fue declarada Reserva Natural en 1995 y Parque Natural en 2001. Además, es un ecosistema de gran riqueza ornitológica como Zona de Especial Protección para las Aves. De las 210 especies catalogadas destacan las cigüeñas, el tarro blanco y los flamencos, que habitan los humedales durante todo el año. Al final de la playa llegaremos a las instalaciones de la salinera y de camino hasta allí, veremos varias torres de defensa.

Por último, es interesante realizar una visita a Can Masón. Se trata de una finca ubicada en Santa Eulària des Riu basada en una iniciativa de responsabilidad social cooperativa. Allí podremos pasear todos juntos entre sus huertas ecológicas y sus árboles frutales. Además, también tenemos la posibilidad de alimentar a los animales de granja que allí se encuentran y, si estamos muy cansados, relajarnos en una hamaca.

En Can Masón ofrecen talleres artesanales relacionados con tradiciones de la isla: hacer pan pagès, aprender sobre las hierbas de Ibiza, elaborar queso fresco de cabra… Además, los niños tienen su propio espacio: la granja escuela S’al.lot Verd donde aprenderán la importancia del reciclaje, del respeto al medio ambiente e incluso se prepararán su propia comida.

Un paraíso llamado Formentera

 La isla de Formentera es un destino estrella para las familias con niños ya que no solo las aguas de sus playas son limpias y tranquilas sino que el clima es suave y amigable y además, se puede disfrutar tanto de la montaña como del mar.

Si elegimos divertirnos en tierra, podemos aprovechar cualquiera de las rutas cicloturísticas disponibles para pasear en bicicleta todos juntos mientras disfrutamos del paisaje y descubrimos el patrimonio cultural repartido por toda la isla. Estos caminos rurales también pueden ser recorridos a pie, somos nosotros quienes elegimos.

Existen algunas sendas que se pueden completar en tan solo media hora para que nuestros hijos no se cansen demasiado. En ellas veremos varios tipos de aves y otros animales además de torres de defensa que datan de la época de los piratas y antiguos faros y molinos de viento.

Si elegimos el mar, tenemos actividades como kayak, windsurf, submarinismo o simplemente darnos un baño y jugar en la orilla. El estupendo clima de Formentera hace que podamos disfrutar de estas opciones de ocio prácticamente durante todo el año. De hecho, dejando a un lado los ajetreados días de verano, es recomendable un viaje a la isla en cualquier momento tan solo por disfrutar de los colores de sus atardeceres.

Más información: www.illesbalears.travel

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